Valdediós (Villaviciosa),
Mariola MENÉNDEZ
La comunidad de San Juan está a la espera de que la Santa Sede resuelva el futuro del patrimonio de la orden del Císter (antiguos moradores del monasterio de Valdediós) para reabrir la hospedería externa. El superior, el padre Tarsicio Lemarie, mostró ayer su preocupación al respecto, con motivo de una charla que ofreció, organizada por el Círculo Cultural de Valdediós. Además, el destino de los inmuebles conseguidos por los monjes cistercienses también afectará al resto del cenobio, ya que, según apunta Lemarie, el 80 por ciento de las propiedades pertenecen a la citada orden. Asegura que después de haber transcurrido los meses estivales sin haberse dilucidado la cuestión y sin tener visos de que se resuelva a corto plazo, «si se alarga, tendremos que abrir la hospedería externa de cualquier forma».
El padre Tarsicio asegura que si no se ha reabierto ya, es por respeto a los antiguos religiosos de Valdediós, pero insiste en que «tenemos que investigar cómo desarrollamos el problema, pero lo haremos con pausa y respeto a la orden anterior». Se comprende la urgencia de su reapertura al tener en cuenta que la mayoría de los ingresos del cenobio proceden de la hospedería, que dispone de 18 camas distribuidas en 9 habitaciones.
Lemarie, tras realizar un repaso sobre la historia de la iglesia y las distintas circunstancias que propiciaron en nacimiento de las órdenes religiosas, recordó la llegada de la comunidad de San Juan, que se topó con corrientes contrarias a la marcha del Císter del cenobio maliayés. El padre resaltó: «Vinimos para ponernos al servicio de una diócesis. No hay nada personal». Poco más de un año después de su llegada y con las aguas regresadas a su cauce, el religioso repasó los propósitos con los que su comunidad se instaló en Villaviciosa de la mano del entonces arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro (actualmente trasladado a Valencia), y delegado apostólico.
Uno de los ejes fue «hacer de Valdediós un lugar de acogida para peregrinos, turistas... Además, ya se planteó desde el inicio un noviciado para mantener la vida litúrgica y permitir la sostenibilidad de un edificio, ya que las comunidades de San Juan están integradas por pocos religiosos. Por último, al hacerse cargo de la pastoral universitaria, los hermanos pueden mantener el contacto con los jóvenes y las familias. Hay que tener en cuenta que esta congregación nació con la vocación de atender las necesidades espirituales y religiosas del hombre actual», según explicó el propio Lemarie. El futuro de Valdediós depende ahora del nombramiento del nuevo arzobispo de Oviedo.