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Entre tanto, la urbanización de Siero Este avanzaba a gran ritmo, y junto al auditorio se fue construyendo una gran torre, el edificio Mirador. «Ya estaba programada en el plan anterior», señala Díaz, quien aclara que «el promotor, Ovidio Moro, tenía la posibilidad de hacer dos torres de 6 o 7 pisos, enmarcando la entrada a la localidad, o una de 13, que es en lo que se decidió». A juicio del arquitecto, la solución adoptada fue la correcta, ya que «es una obra bien resuelta que queda como fondo de escena del auditorio».
Precisamente, la urbanización de Siero Este obligó a trasladar el estadio de fútbol municipal, que se edificó en El Bayu. El edificio, que se levanta en las cercanías de la senda del Nora, goza de un carácter emblemático debido a la cercanía con la autopista, sobresaliendo junto al vial. Además, el campo abre una nueva vía de desarrollo urbano, en la que se inscribe el proyecto del centro para mayores, con una bolera llamada a ser todo un hito en la región.
Sin embargo, estas nuevas construcciones se alternan con la recuperación de otros edificios emblemáticos, como el palacio del marqués de Santa Cruz, el cine Nuevo o la casona de San Miguel, futuro albergue de peregrinos. «Queremos modernizar la Pola, pero sin que pierda su sabor», comenta Díaz.
Para completar la nueva cara de la localidad, el desarrollo de los espacios verdes es esencial. Además de la recuperación de la senda del Nora, el propio bulevar potenciará este aspecto. «A largo plazo, la idea es convertir todo el eje que articula la Pola en un gran bulevar», señala a este respecto el concejal de Urbanismo, Julio Carretero. No obstante, las primeras piedras de esa nueva Pola ya están fijadas.