JOSÉ A. ORDÓÑEZ
Tiene razón Adolfo Sánchez de la Venta, director de la revista «Llagar de Sobigañu». En el Festival de la manzana de Villaviciosa todo está inventado y sólo hace falta una vuelta a los orígenes, adaptándose a los tiempos, para que el certamen vuelva a lucir como antaño. La gran cita manzanera se ha ido diluyendo poco a poco, casi al mismo ritmo que fue abandonando el espíritu original que le inculcaron sus fundadores. Algo parecido sucede con el otro gran evento de este tipo que se celebra en la comarca, un Festival de la sidra de Nava que también ha renunciado a sus orígenes para convertirse en un «botellón» más, dejando que otras citas similares con mucho menos abolengo e historia le hayan comido el apetitoso pastel. Ni el Festival de la manzana ni el de la sidra se organizan solos. Son fiestas con bastante historia como para tener espíritu y carácter propios. Lo dicho, que tiene razón Adolfo. ¿Serían lo mismo los sanfermines sin encierros o el Sella sin piraguas? Creo que no.