Lugones,
Manuel NOVAL MORO
El Sindicato Independiente de la Policía Local de Asturias (SIPLA) rechaza la nueva sede que compartirán en Lugones las policías Local y Nacional y pide al equipo de gobierno sierense que priorice la construcción del nuevo cuartel central de Pola de Siero, que considera la verdadera necesidad actual.
Esteban Díaz, miembro del sindicato, alega varios motivos para mostrarse en contra de la nueva sede. El primero, la seguridad. Y no sólo pensando en los agentes, sino también para los vecinos: bajo la sede hay cocheras y encima viviendas, y cerca hay un supermercado y un parque infantil. Por otra parte, Díaz critica el hecho de que, a pesar de que se trata de un local municipal, el Ayuntamiento se haya limitado a cederlo y no ha tenido capacidad para decidir cómo quedarían las dependencias. El resultado es que la Policía Local sólo ocupará el 10 por ciento del espacio.
El SIPLA quiere dejar claro que la Policía Local no se niega a dar servicio en Lugones y, también, que acepta el servicio conjunto con la Nacional, como de hecho se hace actualmente, pero entiende que «cada uno debe hacerlo en su sitio». El representante sindical incide en que los propios sindicatos de la Policía Nacional consideraron el local inadecuado en su momento.
Díaz censura, asimismo, las condiciones en las que están trabajando actualmente los agentes en Lugones: «En un año hemos tenido tres cambios de sede: de la Tenencia de Alcaldía al antiguo centro de salud, de vuelta a la Tenencia de Alcaldía y posteriormente a la calle Antonio Machado», donde se encuentran ubicados actualmente.
El representante del SIPLA insiste en que la gran prioridad es un cuartel único en la capital del concejo. «No rechazamos una oficina de atención en Lugones, pero lo importante es el nuevo cuartel», asegura. Las actuales dependencias de la Pola, en los bajos de los Juzgados, son muy precarias. Los agentes las ocuparon hace trece años, con la promesa de que estarían de forma provisional y nunca más de dos años.
Un ejemplo del mal estado de las dependencias son los calabozos, que permanecen cerrados para su rehabilitación desde el 6 de octubre por una orden del alcalde, Juan José Corrales, porque no reúnen las condiciones suficientes de seguridad.