CELSO PEYROUX
Se nos está cayendo la colegiata y cunde la alarma social. Se viene abajo el edificio más emblemático de Teverga, pero, además, el único en el mundo con su arquitectura de tránsito del Prerrománico al románico. «Es una belleza de inestimable valor», decía don Joaquín Manzanares. Si quien fuera cronista oficial de Asturias viviera ya hubiera puesto el grito en el cielo. A su lado, como un hermano milenario, tal fuera su sombra, también se muere el texu. ¡Vaya panorama desolador! Ahora la Alcaldesa y los hosteleros glayan y se movilizan. Todo será poco. En estos valles hubo derroche de dinero que había que haber guardado para ocasiones como ésta, cuando las «moseas» andan flacas. Ya me dirán del dispendio de la plaza de toros, tan extravagante y enorme como el coso taurino de Valencia, donde el triunvirato Camps-Cuesta-Barberá engañaba a los valencianos y al pueblo español. ¿Y de La Madrada abandonada, qué? ¿Y de los lujos de la piscina para quince días de verano? Otro tanto. Pésimos políticos, unos y otros, pero los hijos de Teverga seguimos en pie de lucha. ¡Que lo sepan éstos y aquéllos!