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HEMEROTECA » EL TIEMPO » |
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Sandiche (Candamo),
Lorena VALDÉS
Candamo despertó ayer sobrecogido. César Fernández González, de 49 años, vecino de la localidad candamina de Grullos, falleció a las seis y media de la madrugada de ayer tras ser embestido y arrastrado durante más de 20 metros por un coche en la carretera que une Candamo con Grado (AS-237), a la altura de Sandiche (Candamo), muy cerca de la estación de tren. Los testigos, que definieron el atropello como «brutal», aseguran que la excesiva velocidad del vehículo fue la causante del desgraciado suceso. El conductor, otro candamín que venía con un amigo de Oviedo tras pasar una noche de fiesta, abandonó el vehículo después del incidente y se dio a la fuga monte arriba, pero la Guardia Civil dio con él unas horas más tarde.
César Fernández acudía como cada domingo por la mañana al mercado de Grado para atender el puesto de pan en el que trabajaba. Viajaba en su coche, un Ford Mondeo color azul. A la altura del núcleo candamín de Sandiche, donde la carretera se estrecha considerablemente, rozó su vehículo con una furgoneta. El candamín se bajó de su coche para comprobar los desperfectos causados y arreglar los papeles con el conductor del otro vehículo, el moscón Tino Menéndez. Sin embargo, no tuvieron tiempo de hablar. Un vehículo, que según los testigos circulaba a unos 130 kilómetros por hora, se llevó por delante a César Fernández. «Pasó como un avión y a pesar de que estábamos con las luces dadas, no frenó ni un instante, no hubo tiempo para reaccionar. Conocía personalmente a César y me quedé helado, fue un golpe horrible. Lo llamaba: "César, César, ¿dónde estás?", pero no contestaba. Fue entonces cuando pensé que del impacto se había caído a la vía del tren. Pero tampoco estaba allí. Me puse a caminar y lo encontré unos 30 metros más adelante, en la cuneta, todo retorcido. Fue una imagen que no podré olvidar. Lo toqué y ya me di cuenta de que estaba muerto, pero de todas formar avisamos inmediatamente a la ambulancia. Vino el médico, pero no hubo nada que hacer», explica visiblemente afectado.
Tino Menéndez asegura que el joven copiloto del coche que causó el atropello se les acercó a él y a su hijo, que viajaba con él, con una «actitud chulesca» y les recriminó «que el momento del accidente estábamos en medio de la carretera».
Tras realizarle la autopsia en Pravia, los restos de César Fernández González, que está casado y tiene tres hijas, fueron trasladados al tanatorio de Grullos (Candamo). Allí sus familiares y amigos lloran su inesperada y trágica pérdida. Su funeral se celebrará hoy a las cinco de la tarde en la iglesia parroquial de Grullos, antes del entierro en el cementerio municipal.
Primer accidente
César Fernández roza su coche con una furgoneta a la altura Sandiche (Candamo). Inmediatamente, se baja del vehículo para comprobar los desperfectos.
Atropello
Un coche que, según los testigos, circula a gran velocidad en dirección a Candamo embiste a César Fernández y lo arrastra durante más de 20 metros. El candamín muere en el acto.
Huida
El conductor se da a la fuga y escapa al monte. La Guardia Civil lo encuentra horas más tarde.
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