Valdediós (Villaviciosa),
Mariola MENÉNDEZ
La casa y el jardín que el artista Joaquín Rubio Camín tenía en Valdediós (Villaviciosa) podrían abrirse al público como museo y aula cultural. Éste es el proyecto, aún en fase de gestación, que quieren desarrollar sus herederas: la viuda, Carmen Díaz Cotera, y sus dos hijas, Verónica y Mónica Rubio. Con la intención de lograr este objetivo, prevén constituir (no más allá de 2010) una fundación que logre financiación pública y privada.
El futuro museo incluiría las 200 obras del artista que se exponen en el Museo Barjola de Gijón hasta el 15 de noviembre, que son propiedad de la familia. Mónica Rubio indica que «queremos mover la colección en España y fuera. Mi padre tiene esculturas en muchos países y sería muy interesante llevarla hasta ellos». Pero no sólo eso, la hija de Rubio Camín asegura que «con el tiempo nos encantaría hacer un museo de arte contemporáneo con las obras que mi padre tiene de otros pintores, como Orlando Pelayo, Farreras, Aurelio Suárez, Pelayo Ortega o Chillida». Explica que «era muy normal el intercambio de obras» entre los propios artistas. Se trata de un proyecto ambicioso que persigue «realizar todas las actividades posibles». Incluso se plantea permitir el acceso a la biblioteca personal de Rubio Camín, con unos 6.000 volúmenes, y que incluye libros especializados en arte, botánica, arquitectura, literatura y catálogos antiguos.
Asimismo, la familia del artista gijonés, que pasó 37 años en su casa de Valdediós, considera que se ubica en «un entorno singular, que merece la pena visitarlo», asegura Mónica Rubio. Adquiere un mayor valor si se tiene en cuenta que el artista plantó muchas de las especies que aún se conservan. Su hija recuerda que era un apasionado de la botánica. Pero Rubio Camín también dejó su firma en su jardín, que se asemeja a un pequeño bosque, con 16 esculturas. «La finca es lo suficientemente complicada como para hacer un recorrido interesante», indica Mónica Rubio.
De esta forma, el visitante podría descubrir algunos de los rincones que sirvieron de inspiración al artista en su refugio de Valdediós, aunque su sociabilidad hacía que su domicilio fuera muy visitado por sus allegados. La vivienda, que se conserva tal cual la dejaron el artista (fallecido el 28 de diciembre de 2007) y su esposa, podría visitarse como casa museo del pintor, según explica una de sus hijas. Incluso proyectan que estudiantes pudieran estudiar allí su obra a través de becas. Les permitiría descubrir un poco más la faceta más humana de Rubio Camín, como su afición por coleccionar piezas de cerámica o sombreros. Su familia no duda de que este proyecto hubiera ilusionado al propio artista.