FRANCO TORRE
El polideportivo de Noreña acogió el otro día un simulacro de intervención de emergencia. A mí, estas cosas me recuerdan a las pelis de atracos perfectos, como «The Killing», «Ocean's Eleven» o «El aura». Pero el simulacro me decepcionó un poco: al contrario que en las películas, la intervención no estaba muy coordinada. Los participantes salieron del edificio por sitios insospechados, ambulancias y bomberos llegaron con una cierta demora y el helicóptero de la «benemérita» levantó una pequeña tormenta de arena al aterrizar en el campo de fútbol. Pese a todo, pude comprobar lo mucho que nos va el morbo: mientras el Ayuntamiento sudó tinta para encontrar a 80 voluntarios, había por lo menos el doble de curiosos viendo en directo la maniobra. En el fondo, somos como el tipo de «La ventana indiscreta», todo el día con los prismáticos en la mano por si acaso una vecina se marca un baile en bolas o el vejete de enfrente se carga a su mujer. Visto así, no me extraña que le hayan dado el «Ondas» a «Mermelada».