Nava, Mariola MENÉNDEZ
Si quienes se dedican profesionalmente al ganado vacuno se quejan de que no corren buenos tiempos para el sector, más lo hacen los de caballar que crían potros para el consumo de carne. El ovetense José García, participante en las ferias de otoño de Nava que se clausuraron ayer, destaca que este año la cosa está peor. Quizá porque también está pasando factura la crisis, dice.
García señala que «se necesitan más subvenciones» y una mayor promoción de este tipo de carne, que define como «más sana y barata» que la de otras reses. Explica que es menos grasa y que el kilo canal (cuando ya se han desechado las partes que no se consumen) se vende a 2,40 euros, aunque el precio del filete de potro es superior. Asegura que Castellón y Barcelona compran casi el 90 por ciento de los potros de carne. Apunta que Francia e Italia son países con mayor tradición en este tipo de alimento, que García define como «más dulce que la de ternera».
José Adolfo Iglesias, ganadero de Siero, también se dedica a la cría de caballos. Señala que uno de los motivos de la poca popularidad de esta carne es que «no sabe cocinarla cualquiera». Considera que esta ganadería es más bien por afición, porque «no compensa», ya que cada vez se vende menos y se paga menos», lo que obliga a compaginarla con otros trabajos. Pero así todo lo ve como una alternativa posible para las nuevas generaciones que desean hacer del campo su medio de vida. Algunas razones que esgrime son que la cría de potros no requiere tantos cuidados como la del ganado vacuno o que los caballos mantienen más limpias las fincas. Además, indica que cada vez hay más carnicerías especializadas en una carne «más asequible, porque con un kilo de vaca te llevas dos o tres de caballo».
Toda la vida dedicados al ganado han estado Cecilio Pruneda y Adelina Vázquez, los «paisanos del año» de las ferias de Nava. Aseguran que «ahora mismo el ganado nos lleva perres», aunque en su momento lograron vivir del campo y sacar adelante a seis hijos. Cecilio Pruneda, a sus 80 años, aún sigue atendiendo a sus 14 vacas, porque «nací entre ellas y hasta que pueda las tendré».