JOSÉ A. ORDÓÑEZ
Hubo un tiempo, tampoco demasiado lejano, en el que los alcaldes de la Comarca de la Sidra funcionaban casi como un solo hombre con tal de consolidar una mancomunidad creada a calzador, con la unión de concejos que, pese a su cercanía, apenas tenían conexión. Había regidores socialistas, populares, asturianistas y hasta independientes. Todos se esforzaron en hacer comarca, sin partidismos, y lograron poner en marcha un organismo que era ejemplo en diferentes ámbitos. Desde entonces, la mancomunidad ha seguido su camino. Ahora, con el brillante Alejandro Vega al frente, tiene por delante el reto de mantener la unidad sin perder el equilibrio. En breve, comenzarán a llegar millones de euros del plan europeo «Leader», unas ayudas vitales para el presente y el futuro de la comarca. A ejemplo de aquellos primeros tiempos, nuestros políticos deben buscar el consenso para aprovechar las partidas sin esos localismos que algunos quieren introducir pero que no llevan a ningún lado.