FRANCO TORRE
Edgar Neville dirigió en 1946 una espléndida película de juicios: «El crimen de la calle Bordadores». En la peli, Neville utiliza un recurso que luego sería reproducido, entre otros, por Billy Wilder en su «Testigo de cargo»: en medio de la película, Neville inserta un flashback que explica ciertos aspectos de la trama esenciales para entender el juicio. Al igual que en la peli, hay un suceso pasado que aclara en gran medida todo el proceso contra Corrales y José Aurelio Álvarez: el Pleno municipal aprobó por unanimidad la subida salarial, decisión que además refrendaron todos los grupos en al menos otras dos ocasiones. Corrales es como la protagonista de la película, Petra, que se ve atrapada en una encrucijada de la que sólo puede salir cometiendo un delito, en su caso un homicidio. Por su parte, Corrales debía elegir entre firmar los pagos o hacer caso omiso a un acuerdo plenario. Al igual que Petra, Corrales se revela como una figura trágica, ya que cualquier decisión que tomase le pasaría factura. De una manera u otra.