Candás,
Braulio FERNÁNDEZ
Si un candasín no dispone de coche y quiere ir a la piscina municipal lo tiene difícil. Puede elegir entre arriesgarse al atropello o a ser ortigado. Las dos vías de acceso al centro deportivo son la vieja carretera que une Candás y Luanco, que tiene un tramo de acera inacabado, o el tradicional Camino del Sevillano, un lugar antaño bonito que ahora se ha convertido en un camino de espinas, ortigas y fango. Las obras recientes tan sólo han servido para adecentar su entrada.
Uno de los asiduos usuarios del camino, Carlos Prendes Viña, clama por una solución, «y no sólo por los que utilicen el camino para ir a la piscina, sino también por la gente que vive en el entorno del río Pielgo, que lo atraviesa». El Camino del Sevillano era antaño un lugar «hermoso, ya que al vivir más gente en el lugar estaba más cuidado, sobre todo a la altura del Molín», recuerda este vecino, pero ahora es una barrera infranqueable por varios motivos.
«El camino está anegado por vegetación invasiva, en su mayoría ortigas, que levantan hasta la cintura», explica Prendes, que a pesar de todo lo recorre a diario, aunque ayudado siempre por «una hoz para ir combatiendo las ortigas». «Un niño no podría recorrer el lugar, porque saldría de él con la cara hinchada», puntualiza el candasín.
Pero, además, subyace otro problema, y es que durante el invierno, sobre todo cuando llueve, el lugar se empantana y hace totalmente imposible el paso. El Camino del Sevillano comienza al final del barrio Piñeres y desciende hasta el río Pielgo, que separa los concejos de Carreño y Gozón. En ese punto, «y debido a la suciedad del cauce del río, con un poco de agua la zona se estanca, y se convierte en un enorme pantano», explica Prendes.
En opinión de este usuario de la piscina local, la solución al problema «es bien sencilla, pero claro, creo que hace tiempo que nadie del Ayuntamiento va a la piscina a pie». Según Prendes, bastaría con limpiar el cauce del río, lo que evitaría que el agua de lluvia provocara una inundación en la zona. «Con una máquina desbrozadora todo quedaría solucionado en pocos días, no sólo limpiando el cauce, sino también despejando o eliminando la maleza del camino».
El Ayuntamiento de Carreño realizó el pasado mes de julio obras de acondicionamiento del camino, que consistieron en rellenar de hormigón el tramo de mayor pendiente. Esta actuación es «positiva», según Prendes, pero «insuficiente, ya que no tiene sentido allanar 50 metros un sendero que se corta a la mitad porque la vegetación no deja pasar».
De hecho, la intención municipal era la de que el tramo acondicionado fuese más largo, pero se topó con la negativa de la Confederación Hidrográfica a que se construyese un pequeño puente para sobrepasar el río, de manera que la obra «no ha servido de nada porque los caminos se emprenden para llegar al final, no para quedarse a la mitad, que es a lo que uno se ve obligado», se queja Prendes.