JOSÉ A. ORDÓÑEZ
En los últimos años he tratado con un montonazo de alcaldes y concejales de nuestra Comarca de la Sidra y de otras zonas del medio rural asturiano. Qué quieren que les diga, no he tenido la impresión de haber conocido a capos locales de la camorra o de la Ndrangheta. En su inmensa mayoría se trata de personas honradas y trabajadoras, entregadas a sus partidos y a sus municipios, aunque su labor merezca las lógicas y legítimas críticas vecinales. Por eso supone una grave injusticia que se les quiera meter en el mismo saco que a esos tipejos corruptos más preocupados de no salir esposados por la tele que de demostrar una más que improbable inocencia. Tampoco hace mucho bien que Mayor Oreja diga que el hombre más honrado de España es el amiguito del alma del tal «Bigotes». Personas más honradas que Camps hay muchas. Millones, visto lo visto. Y también políticos. No todos son iguales. Los nuestros, pese a sus fallos y errores, y con contadísimas excepciones, lo vienen demostrando.