Aboño,
Braulio FERNÁNDEZ
La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Carreño aprobó ayer conceder de manera definitiva licencia a la empresa Tudela Veguín para explanar, mediante voladuras, unos terrenos propiedad de la cementera en la parte opuesta al mar del alto de Aboño. La medida, que cuenta con el rechazo de los vecinos del entorno de Aboño, posibilitará no sólo que la empresa amplíe su área de trabajo en la zona, sino también la construcción de un nuevo molino de escoria y cemento, por valor de 48 millones de euros, y una planta de cogeneración eléctrica, construida conjuntamente con HC Energía, de forma que pueda autoabastecerse de energía, así como sacar el sobrante al mercado.
Los votos de PSOE, IU y PP fueron suficientes para dar de paso una licencia que ha creado controversia, ya que, según denuncian los otros partidos municipales, UICA y UNA, «se contradice con la defensa en los tribunales que se está haciendo del monte para salvarlo de la Autoridad Portuaria». La licencia permitirá a la cementera explanar una sexta parte del alto carreñense, mientras la Autoridad Portuaria pretende hacer lo mismo con buena parte del resto del accidente geográfico natural. En este caso, el Ayuntamiento mantiene su negativa a aceptar el desmonte si no está precedido de estudio ambiental, lo que le ha llevado hasta los tribunales.
La Consejería de Infraestructuras ya autorizó previamente a Tudela Veguín para vaciar y utilizar industrialmente una parcela incluida en el alto de Aboño, y ahora es el Ayuntamiento el que da el visto bueno definitivo. El terreno, anteriormente protegido por la ley de Costas pero actualmente desafectado para uso industrial, será utilizado para ampliar la superficie de explotación de las canteras mediante voladura, según recoge el proyecto.
La explanación que plantea la cementera, propietaria también de buena parte de los terrenos que afectan al desmonte de la Autoridad Portuaria, pretende extraer del suelo carreñense la cantidad de 320.000 metros cúbicos de material, en un área de 44.000 metros cuadrados.
La construcción de un nuevo molino tendrá un coste de 48 millones de euros, de los cuales el 4 por ciento revertirá en el Ayuntamiento una vez sea cobrada la tasa de obra.