Nava, M. M.
«El maltrato a menores no implica necesariamente intencionalidad de los padres de hacer daño», asegura Amaia Bravo, profesora de la facultad de Psicología de la Universidad de Oviedo y miembro del grupo de investigación de familia e infancia, que ayer inauguró las jornadas sobre violencia infantil en Nava. Bravo matizó que también pueden darse distintos tipos de situaciones, además del maltrato físico y emocional. Es el caso de la negligencia o falta de determinadas actuaciones, lo que puede poner en riesgo al menor. Además, se suman casos de abuso sexual o maltrato prenatal.
Amaia Bravo considera «fundamental observar el comportamiento de los niños» para detectar posibles situaciones de violencia, ya que «cada tipo de maltrato da lugar a diferentes comportamientos». Los centros escolares son lugares claves a la hora de detectar el problema. Un niño solitario, que se duerme en clase, con secuelas físicas, con hambre o tensión excesiva, pueden ser síntomas para alerta.