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Nava,
Mariola MENÉNDEZ
El fenómeno de la pornografía infantil no es nuevo, pero se está generalizando a través de internet, alertan desde el grupo de delincuencia económico y tecnológico de la Jefatura Superior de Asturias de la Policía Nacional, que ayer participó en la jornada «Por una infancia sin violencia», organizada por el Ayuntamiento de Nava. El inspector que clausuró los actos (por motivos de seguridad debe mantener en el anonimato su identidad) asegura que «no ha habido un incremento de la pornografía infantil en los últimos años en España, pero sí ha habido un aumento de la distribución, gracias a las nuevas tecnologías»
Los programas de descargas juegan un papel fundamental en el intercambio de este tipo de material, que el investigador prefiere calificar como «vídeos o imágenes en los que los menores son violados o agredidos» y no como simplemente pornografía, un término socialmente aceptado.
El policía insiste en que la educación es la mejor arma para proteger a los niños de los abusos de la red. Añade que el mayor problema está relacionado con su intimidad y la revelación de datos personales, principalmente en las redes sociales, tan utilizadas por los más jóvenes. «Los menores publican todo, muchos datos privados y una vez que está en internet, es más difícil de parar. No son conscientes de los riesgos y no sabemos las consecuencias que puede tener en el futuro».
¿Cómo deben de actuar los padres? «Es sencillo porque hay que basarse en la educación», afirma el inspector. «Pero al mismo tiempo es complejo porque los hijos saben más que los padres de informática».
Además de la pornografía infantil, el ciberacoso es otra de las trampas que la web le pone a los menores. «Es fácil engañar a un menor en internet», afirman. El engaño se inicia cuando el acosador consigue datos personales de su víctima a la que le pedirá determinadas fotos eróticas con las que conseguirá extorsionarle posteriormente. Es una rueda, porque «al menor le cuesta muchísimo reconocer sus comportamiento e informar a la policía y a los padres». El inspector recomienda que los progenitores actúen desde «una educación integral, basándose en la educación tradicional», alertándoles de que se muestren desconfiados ante los extraños. Cuando se produce un caso de ciberacoso, se debe denunciar, con independencia de cómo se haya originado, porque se ha cometido un delito.
Desde el grupo de delincuencia económico y tecnológico de la Jefatura Superior de Asturias señalan que dar con el acosador «es un proceso largo, pero sólo en algunos casos es complicado». Su perfil es variado ya que depende del propósito. Dos ejemplos son el del hombre joven que busca sexo y el de la mujer celosa con sed de venganza, además de otros muchos casos. La acosada suele ser una adolescente.
No obstante, a pesar de los riesgos que entraña la red, el inspector de la Policía Nacional señala que las nuevas tecnologías no son malas, pero hay que incidir en la educación para proteger a los menores de posibles abusos. Aunque existen medios técnicos como programas informáticos que bloquean el acceso a determinadas páginas, no son una solución ya que los menores pueden llegar a desbloquearlos.
La policía detecta los delitos de pornografía y abusos a menores en la red mediante una denuncia o por una investigación desarrollada a través de la distribución de este material.
Por eso «hay que denunciar siempre, es una obligación moral y legal», afirma. En España está tipificado como delito tanto la tenencia para uso personal como la distribución de estas imágenes de agresión a menores de edad.
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