Nava / Villaviciosa,
Mariola MENÉNDEZ
En cada concurso o sesión fotográfica hay muchas horas de trabajo previas para acicalar al ganado como auténticas modelos. Es el «backstage» vacuno. Rubén Amandi, de la ganadería Los Caserinos de Villaviciosa, no lo puede definir mejor: «Son como una miss de pasarela». Y es que la vacas deben desfilar, incluso, en los certámenes con garbo y elegancia, además de deslumbrar con sus mejores poses
El villaviciosino José Obaya es preparador, un estilista, de ganado. Para realizar la sesión fotográfica de un catálogo (principalmente para empresas que comercializan semen y quieren mostrar la prole de sus toros) todo el equipo se pone a trabajar. Obaya cuenta que lo primero es seleccionar a los mejores animales según su morfología. En el caso de la raza frisona, que es la que mayor preparación requiere, se tiene en cuenta partes como las patas, el cuerpo o la ubre.
Una vez que ya se ha escogido a la modelo, toca realizar la «pedicura sus pezuñas. Además, se intenta que el ganadero dome al animal para facilitar la sesión fotográfica. Tras el lavado de la vaca con agua y jabón, llega el momento de pelarla. «Es una ciencia conocer las cuchillas», afirma Obaya, quien añade: «No a todas las vacas se las pela igual, ni se hace de la misma manera en todas las partes del cuerpo». Da un ejemplo: «La ubre siempre debe estar afeitada para que muestre bien su textura y venas». Apunta que «el pelado pretende destacar las zonas que más interesan de la vaca. Cuanto más fino, se resaltan las virtudes y cuando más gordo lo dejas es para tapar los defectos».
El día de la foto se retrasa unas horas el ordeño para que «la ubre esté bien llena y marque todas las virtudes». Estas vacas también tiene sesión de maquillaje. «Se les saca brillo con aceite especiales y se les pinta de negro o de blanco para tapar heridas o embellecer», indica el preparador maliayés. Tampoco se libran de la peluquería porque se carda el borlón de la cola y se le tiñe de blanco, incluso en otros países utilizan postizos. Para destacar un lomo recto, «se deja el pelo más largo y con laca y secador se levanta para igualarlo».
Cuando la modelo ya está lista, los miembros del equipo la colocan con las patas bien cuadradas y la cabeza erguida. El naveto José Ornia, además de fotógrafo de publicidad, es el único profesional especializado en raza frisona de la península. Le gusta decir: «Dame una buena vaca y te hago una buena foto». Asegura que hay vacas más fotogénicas que otras, y que como a las modelos, se escoge el mejor perfil y la mejor postura. Aunque señala que «siempre se fotografían de perfil porque es como mejor se ve la morfología». Indica que recurre poco al Photoshop, excepto para corregir heridas o modificar el fondo.
Con tanto experto de estética vacuna en la Comarca de la Sidra, no es raro que haya auténticas joyas. Por ejemplo, «Dalma», de la ganadería Los Caserinos, que es una vaca modelo. Ha sido dos veces reconocida como excelente por la Confederación Nacional de Frisona Española y ha protagonizado el último anuncio del 012. El ganadero naveto David Maujo es otro asiduo a los certámenes, en la categoría de raza Asturiana de los Valles. La raza no requiera mucha preparación, pero sí buena comida y aprendizaje de posado.