Noreña,
Franco TORRE
El plan de seguimiento de los malos olores de Noreña ya está en marcha. Durante el mes de octubre, los agentes de la Guardia Civil del acuartelamiento noreñense ya tomaron los primeros datos, una labor a la que se sumó recientemente la Policía Local. Esta recogida de datos, que se realiza mediante la cumplimentación de una ficha de control en doce puntos concretos, se cotejará con los registros de la estación meteorológica de Los Riegos. Además, el Ayuntamiento de Noreña repartirá otras fichas de control entre vecinos de las zonas más afectadas por los olores, para que las rellenen únicamente en el momento que perciban el hedor.
El seguimiento de los olores por parte de las fuerzas policiales se realiza en doce puntos determinados, hasta los que se acercan diariamente los agentes bien de la Policía Local bien de la Guardia Civil para rellenar las fichas de control. Estos puntos son el puente del Rebalde, el puente de la zona deportiva de Los Riegos, el punto limpio, el camino industrial de La Barreda, el aliviadero de la iglesia, la explanada ante la iglesia, la casina La Reguera, el camino entre los mataderos, detrás de Alperi Cuesta, el puente de Argüelles, el puente palacio de Argüelles y el molín de Argüelles.
No obstante, la concejala de Urbanismo e impulsora del proyecto, Valentina Valdés, ha señalado que se añadirán dos nuevos puntos de control, a sugerencia de la Guardia Civil: la rotonda de Argüelles y algún punto intermedio de la avenida de Oviedo, seguramente a la altura de la gasolinera.
En este sentido, Valentina Valdés ha destacado la implicación de la Guardia Civil y de los agentes del cuartel noreñense, que se han mostrado muy receptivos y eficientes a la hora de ejecutar el plan. «La ayuda de la Guardia Civil ha sido esencial para poner el plan en marcha este otoño», señala la edil, quien además considera que los datos obtenidos de aquí a fin de año pueden ser muy significativos debido a que, por las condiciones meteorológicas, y especialmente por las fuertes lluvias que están cayendo sobre la zona, la dispersión de los olores será menor, lo que podría facilitar la ubicación de los focos. En principio, Valdés confía en poder hacer un primer balance tras las fiestas navideñas, utilizando los datos recogidos por los agentes hasta el 31 de diciembre.