Candás,
Braulio FERNÁNDEZ
La Corporación de Carreño ha decidido recurrir el deslinde de la explanada de Aboño dictaminado por el Principado de Asturias en una resolución que se hizo oficial ayer, con su publicación en el «Boletín Regional». La decisión del Principado de dividir en partes desiguales el saliente artificial en la ría de Aboño, cediendo aproximadamente una tercera parte a Carreño y el resto a Gijón, choca con los intereses locales. Carreño se apoya en un deslinde anterior para exigir la totalidad de la titularidad del terreno ganado a la ría. Con el fin de la vía administrativa al hacerse efectiva ya la resolución, al municipio sólo le resta la vía judicial para defender su postura.
El gobierno local convocó a todas las formaciones de la Corporación para acordar una postura común frente a la resolución del Principado. Como respuesta al dictamen regional, se acordó presentar un recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias antes de dos meses. En dicho recurso se mantendrá la postura inicial de la Corporación, consistente en defender la titularidad de la nueva explanada ganada al mar en Aboño, en función de un deslinde de 1889 según el cual todos los terrenos al oeste de la ría de Aboño, incluida ésta, son de Carreño.
«A falta del consenso entre las partes, no se ha encontrado ningún criterio que resulte más adecuado para resolver la cuestión que aquellos en los que se fundamenta la propuesta del Instituto Geográfico Nacional», dice el Principado en su resolución, que es la de dividir en dos la explanada, mediante una línea perpendicular a la ría de Aboño. Pero ésta pierde su perpendicularidad a los pocos metros de adentrarse en la tierra artificial, quedando la mayor parte de ellos en el concejo de Gijón.
El Principado ha basado por tanto su decisión, tal y como estaba previsto, en el informe del IGN que en noviembre de 2008 llegó a sus despachos. El IGN argumenta en su informe que «ninguna de las actas de deslinde existentes define la jurisdicción de los terrenos ganados al mar por la Autoridad Portuaria en Aboño». El motivo es que el último mojón existente que delimita los concejos, situado en la zona conocida como El Bocal, es anterior a la nueva explanada. EL IGN reconoce así que la nueva tierra artificial, sobre la que en el futuro pesarán importantes impuestos industriales, tras la instalación prevista de una central de ciclo combinado, es zona marítimo terrestre.
Esta zona marítimo terrestre es el espacio comprendido entre las máximas bajamar y pleamar de la zona y es por tanto terreno deslindable. La línea de esta zona marítimo terrestre corresponde con las aspiraciones territoriales de Carreño, ya que según sus datos es suyo todo lo que antiguamente bañaba el mar.