FRANCO TORRE
Flórez Estrada y Noreña» es algo así como una edición impresa del programa «Juego de niños», en el que los concursantes debían descubrir una palabra a partir de las pistas de un grupo de niños pequeños. Si acertaban, se llevaban un «gallifante», animal mitad gallina mitad elefante. Volviendo al libro, al leerlo me imaginé a nuestros líderes políticos tratando de dilucidar, con las pistas de los críos, los valores de don Álvaro: honestidad, integridad, servicio público? Cuando yo era chavalete leí la saga «Las nieblas de Avalon», en la que la mítica isla, donde supuestamente está enterrado el rey Arturo, se iba perdiendo entre la niebla a medida que avanzaba la cristianización de Gran Bretaña. Con Flórez Estrada pasó lo mismo: tras su muerte, su legado teórico y sus principios políticos fueron paulatinamente olvidados. Don Álvaro se perdió entre la niebla hasta tal punto que su tumba no está siquiera señalada. En cuanto a sus principios, me temo que nuestros «líderes» no obtendrían ni un miserable gallifante.