Celles (Siero), Franco TORRE
Todas las niñas sueñan con ser princesas y vivir en un palacio. Pilar Fernández ha residido toda su vida en uno, el de Celles, pero la realidad no se corresponde con los cuentos de hadas, ya que este palacio en concreto, un edificio único de incalculable valor histórico-artístico, amenaza ruina desde hace años.
«En Celles lo conocemos como La Torre, desde siempre», puntualiza Pilar, cuya vivienda está situada en la panda sur del palacio, junto a la entrada principal. «Mi familia lleva residiendo aquí desde hace 200 años, creo que yo soy la octava generación en el palacio». Además de Pilar, que vive sola en compañía de su perro, hay una segunda familia que reside en la panda norte y en unos anejos al edificio, entre los que se encuentra una panera. «Debemos tener algún antepasado común, aunque no estoy segura», señala Pilar sobre sus vecinos.
Con extremo cuidado, habida cuenta del viento que soplaba ayer en toda la zona, Pilar Fernández va mostrando el interior del edificio. «El patio tenía un segundo piso todo alrededor, pero ya sólo quedan las columnas y unas vigas. De hecho, yo no conocí ese corredor». También se conserva parte de la escalera de acceso a ese segundo piso, a la que se accede desde el patio mediante un arco practicado en la panda oriental, «pero no dejo a nadie entrar a esa parte: se cayó hace 7 u 8 años y es inestable», matiza Pilar.
La inquilina conoce cada recodo del palacio, cada piedra, cada una de las grietas que, como si fuesen cicatrices, atraviesan sus muros. «Esa columna es de hormigón, seguramente de alguna restauración», dice Pilar señalando una pieza situada en la esquina sur occidental del patio, «pero no tengo idea de cuándo se pudo cambiar. Yo no debía de haber nacido».
Su trato con los propietarios del inmueble es nulo. «Que yo recuerde, la última vez que la dueña pasó por aquí fue hace unos 19 o 20 años, cuando construyeron la carretera». El palacio de Celles pertenece a los marqueses de Santa Cruz de Marcenado, quienes lograron su propiedad tras la muerte de Pedro Argüelles Quirós y Valdés, deán de la catedral de Santiago de Compostela a finales del siglo XVII y promotor de la obra. A juicio de Pilar, la intención de los propietarios es expulsar a los inquilinos: «Quieren echarnos de aquí sin ningún tipo de contrapartida». De hecho, Fernández incide en que incluso se planteó realizar una urbanización hace unos años. «Iban a dar dos parcelas al Ayuntamiento y a nosotros querían dejarnos en la calle sin darnos nada a cambio», asegura.
La lucha de la Asociación de Vecinos «San Juan Bautista» por la rehabilitación del palacio de Celles ha sido un bálsamo para los inquilinos del palacio, aunque hasta la fecha no ha dado los frutos deseados. «Ellos son los únicos que están luchando para que se restaure el palacio, pero hasta ahora nadie les ha hecho caso», lamenta Pilar, que día tras día ve empeorar el estado del inmueble. «Con el viento de estos días se ha hundido parte de ese tejado», afirma la mujer señalando la esquina sur oriental.
La inquilina aún recuerda el derrumbe del piso alto del vestíbulo, acaecido hace 14 años, y teme que se produzca una situación similar en el caso de venir un invierno duro. «Si al menos nos arreglasen el tejado, nuestra situación mejoraría mucho». De momento, no parece que las obras vayan a producirse en un futuro próximo. Las autoridades han evitado actuar sobre el inmueble, de manera sistemática, debido a su carácter privado. Pero esta inhibición supone asimismo un peligro evidente para sus habitantes, los inquilinos olvidados del palacio de La Torre de Celles.