Nava, Ignacio PULIDO
Los graffiti gozan en Nava de un trato especial. Hace un año, el Consistorio naveto optó por el empleo de esta manifestación artística urbana como medio para dotar con un nuevo aspecto a varios muros del pueblo. La iniciativa, en torno a la cual giraba un cierto escepticismo previo, recibió una gran acogida entre los habitantes y se ha convertido en un complemento del popular Festival de la Sidra. Las pinturas, ejecutadas por artistas llegados desde varios puntos de la Península, han sido perfectamente asimiladas por el entorno y, a día de hoy, son un atractivo más de la villa.
La idea se gestó en 2008. Juan Carlos Corte, concejal de Juventud y Turismo, y Luis Carlos Vecino, técnico de juventud de la Mancomunidad Comarca de la Sidra, se encontraban trabajando en la programación del décimo aniversario de la oficina juvenil. «En octubre del año pasado decidimos organizar un taller de graffiti en el que tomarían parte veinte artistas urbanos. Teníamos un miedo atroz a la reacción de la gente, pero, contra todo pronóstico, resultó ser un éxito», comenta Vecino.
El éxito del primer contacto entre Nava y los graffiti animó a Corte y a Vecino a organizar un segundo evento que coincidiese con el pasado Festival de la Sidra, celebrado el durante el mes de julio. «En esta ocasión optamos por pintar durante cuatro días un muro de contención situado en las inmediaciones de la estación del tren», explica Corte. El aspecto del paredón era, cuando menos, «horrible». «Es lo primero que ves al llegar al pueblo, y decidimos intervenir sobre sus setecientos metros cuadrados de superficie», subraya Vecino. El Ayuntamiento de Nava contó con la colaboración del artista ovetense Chus Mato, que a su vez contactó con seis graffiteros procedentes de numerosos puntos de España. Su objetivo: ejecutar pinturas de marcado sabor asturiano. Armados con sus sprays y encaramados en andamios, los pintores realizaron una peculiar interpretación del paisanaje asturiano y de la cultura de la sidra. Como resultado de la intervención, el aspecto de la calle de La Barraca ha cambiado por completo.
«Los vecinos comenzaron a solicitar más pinturas. Incluso suscitó un gran interés entre los propietarios de varios pubs», subraya Luis Carlos Vecino, que prosigue añadiendo que los graffiti son profundamente respetados por toda la gente. «No se ha tocado ni uno», enfatiza.
Corte y Vecino estudian actualmente la posibilidad de intervenir en algún muro más. «Aún no sabemos dónde. No sólo estamos pensando en paredones, sino que también hemos barajado la posibilidad de pintar el centro de recepción de visitas. Sus paños de hormigón son extraordinarios», afirma Luis Carlos Vecino. Y es que, según el técnico de juventud de la Mancomunidad Comarca de la Sidra, todo son ventajas. «No resulta costoso. Se paga una pequeña compensación a los graffiteros y luego las pinturas te quedan ahí. Desde luego, los artistas se han marchado muy contentos en ambas ocasiones», concluye.