Posada de Llanera,
Gonzalo BENGOA
Llanera se suma a la lista de concejos que participan en la experiencia piloto de compostaje doméstico de Cogersa. En el concejo, veinticinco familias recibieron hace unos días una compostadora que ya han instalado en su jardín para iniciar el proceso. Son vecinos de la zona rural que deben tener una vivienda con parcela. En Llanera medio centenar de familias se interesó por la propuesta, aunque en esta primera fase sólo podrán participar veinticinco.
Jorge Suárez vive con su familia en La Bérbola, en Lugo de Llanera, y es una de las familias que ya tienen una compostadora en su jardín. Se enteró del programa de Cogersa por la prensa y se puso en contacto con el Ayuntamiento para inscribirse en esta iniciativa. «Llevamos años reciclando, desde el papel hasta el vidrio o los plásticos, y éste era un paso más», comenta Jorge Suárez. Son cuatro personas en casa y antes de decidirse a reciclar generaban una bolsa de basura diaria. «Tenemos que coger el coche para llevar la basura al contenedor y era una disculpa perfecta para reducir el volumen y reciclar», comenta Mónica Recio, la mujer de Jorge. «En cuanto comenzamos a reciclar pasamos a tener sólo una bolsa de basura orgánica a la semana», comenta el vecino de La Bérbola, quien espera reducir aún más la basura con la iniciativa de Cogersa.
La familia lleva años concienciada con el reciclaje. «El compost lo hacíamos nosotros, pero no echábamos restos de comida por miedo a los olores», relata Mónica Recio. Había cuestiones sobre el compostaje que desconocían, pero el curso de formación que recibieron hace una semana fue importante.
Las familias deben separar del resto de la basura los materiales orgánicos provenientes de la cocina -salvo los restos de carnes y pescados- de la huerta y del jardín. Estos residuos se trituran y se mezclan, introduciéndolos en la compostadora para el proceso de descomposición, que puede durar unos seis meses.
Una vez madurado y refinado, el compost se puede utilizar como enmienda orgánica para mejorar la estructura del suelo y como abono agrícola, en la huerta, en el jardín, en el césped o en las plantas de la casa. El proceso es largo, pero Jorge Suárez está decidido a seguir adelante: «Aunque el gesto de uno es poco, la suma de todos merece la pena».