JUAN A. LÁZARO
Desde hace ya varios años, la playa de Los Quebrantos, en San Juan de la Arena, luce unos elegantes chiringuitos de quita y pon. Evitando soluciones drásticas y dramáticas, como las aplicadas en otros concejos asturianos, la posibilidad de invernar en alguna nave parece un destino mejor para estos efímeros paraísos playeros. La estética y funcionalidad de estas estructuras permite que se integren perfectamente, evitando un innecesario castigo a la vista de todas aquellas personas que busquen acomodo en la playa y los potenciales enfrentamientos consistoriales con Costas. La posibilidad de tomarse una cerveza o un café con hielo, con un atuendo marcadamente estival, es un lujo que la misteriosa climatología astur nos brinda con cuentagotas, pero al que no me parece que estemos dispuestos a renunciar. Con el recuerdo de un verano reciente y un presente otoñal, el espacio dejado por los chiringuitos playeros no es más que el recuerdo de un estío pasado y el preludio de un invierno incierto. Los chiringuitos, como las bicicletas, sólo son para el verano.