JOSÉ A. ORDÓÑEZ
No sé si será a causa de la crisis, fruto de la causalidad o por cualquier otra razón que se escape, pero lo cierto es que en los últimos meses, del verano para acá, se ha notado, y comentado en las calles, un incremento de los robos en el medio más rural de esta nuestra comarca sidrera. Es más, en algunos casos se han producido asaltos a casas con los propietarios dentro, con la lógica y comprensible alarma social que este tipo de sucesos despierta. Podemos reconocer y aceptar que debe de resultar bastante difícil garantizar la total seguridad de nuestros vecinos de los pueblos, muchos de ellos de edad avanzada, pero cabría pedir que no se baje la guardia y que quienes en ello tengan responsabilidad hagan un especial esfuerzo para que estas gentes sigan tranquilas y confiadas en las aldeas. Además de pagar impuestos como el resto de ciudadanos están evitando la completa selvatización de más de la mitad de Asturias, labor imprescindible. Quedan pocos y, si no están seguros, cada día serán menos. Todos perderemos.