Xixún (Siero),
Manuel NOVAL MORO
Los vecinos de Xixún no rechazan únicamente los desvíos programados por la Dirección de Carreteras mientras realiza las obras para eliminar el paso a nivel de la localidad, sino que se oponen a la concepción global del proyecto. Los habitantes de la localidad sierense buscarán el apoyo del Ayuntamiento para cambiar el paso subterráneo planeado por otro elevado, lo que consideran más seguro.
El presidente de la asociación vecinal, José Serafín Rodríguez, señala que el proyecto de eliminación del paso a nivel resulta «peligroso no sólo para los vecinos de Xixún, sino para todos los que transiten por él». Además, la zona es inundable, y en caso de lluvias los vecinos corren el riesgo de quedar incomunicados, pues éste es el único paso para muchos habitantes de la zona.
El colectivo ha pedido que el paso sea elevado, para evitar el peligro, pero hasta ahora su propuesta no ha tenido respuesta. Los vecinos están pendientes de celebrar una reunión con los concejales de Urbanismo y de Tráfico, respectivamente, Julio Carretero y Herminio Llamedo, que han adelantado su rechazo al menos al desvío provisional por los caminos locales de la localidad, estrechos y con escasa seguridad.
Por otra parte, el portavoz municipal de IU, Nicolás Fernández, ha dicho que este proyecto es un ejemplo más del «manifiesto ninguneo con el que la Dirección General de Carreteras trata al equipo de gobierno municipal y, por ende, a todos los políticos y vecinos del concejo, a los que el gobierno representa».
Fernández recordó que él mismo y otros concejales advirtieron reiteradamente sobre los problemas que plantearía lo sucedido y pusieron de manifiesto la necesidad de, además de modificar determinados aspectos del proyecto, solucionar los desvíos alternativos y posponer la ejecución de la obra a la finalización del enlace de las autovías Minera y del Cantábrico, dada la densidad de tráficos que soporta la Carretera de Carbonera. Pese a las advertencias, la respuesta fueron sólo «buenas palabras» y «compromiso de diálogo» por parte del Gobierno.
Este «ninguneo», en opinión de Fernández, es un episodio más, «y se ha manifestado en otras muchas actuaciones de la Dirección General de Carreteras en las que no se ha tenido en cuenta la opinión del concejo de Siero».