Noreña,
Franco TORRE
Noreña repasa su historia musical. El antiguo depósito del agua acoge hasta el próximo domingo una exposición en la que se repasa la historia de las sucesivas agrupaciones musicales de la Villa Condal, desarrollada por la Banda de Música de Noreña con motivo del 25.º aniversario de su refundación.
Para lograr montar la exposición, la Banda de Música, encabezada por su director, Roberto Ferro, ha hecho acopio de diversos instrumentos de varias épocas y ha recopilado un ingente material fotográfico. Por su parte, José Manuel Fanjul ha reunido algunos documentos ciertamente significativos, entre los que encuentra el libro de limosnas de la Cofradía de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, de la parroquia de San Martín de Argüelles, referente al año 1850. En este libro, cedido por el Archivo Histórico Diocesano de Oviedo, se pueden encontrar referencias a los pagos realizados a los músicos noreñenses por sus actuaciones en la parroquia vecina en ese año.
No obstante, las primeras referencias a los músicos de la Villa Condal son del año 1815, cuando tocaron en la procesión del Corpus de Pola de Siero, tal y como señaló Fausto Vigil en su obra «Notas para una monografía de Siero».
Estas referencias documentales marcan los orígenes de la Banda Municipal de Música de Noreña, que se formó el 9 de diciembre de 1891 a partir de una formación de músicos que se había originado en una zapatería, y cuyo primer director era Francisco Rodríguez Olay, «Pachu Sacristán».
Apenas un mes después, el 13 de enero de 1892, la Corporación que encabezaba el alcalde Rafael Ortea aprobó la construcción del kiosco de la música, diseñado por Juan Miguel de la Guardia, que se edificó ese mismo año y se inauguró en las fiestas del Ecce Homo. A partir de este momento, los testimonios gráficos son frecuentes, y la Banda de Música de Noreña ha hecho una ingente labor para recopilar el mayor número de imágenes posible.
Unas imágenes que no sólo han servido para la exposición, sino que también han servido para ilustrar una revista, editada por la propia formación musical, en la que se hace un recorrido por los últimos dos siglos de música en la Villa Condal.