Villaviciosa,
Mariola MENÉNDEZ
El informe de la Policía Local de Villaviciosa sobre un supuesto caso de espionaje por parte del cuerpo a uno de los guardas del coto de caza para forzar su despido concluye que fue «por casualidad» que el agente S. V. se encontrase en las proximidades del domicilio del guarda. Así figura en el documento, que ayer hizo público el alcalde maliayés, Manuel Busto. La presencia del guarda en su domicilio fue uno de los desencadenantes para que le despidiera la Asociación de Cazadores «El Portal», por no cumplir con su labor, ya que en ese momento tenía que estar trabajando. Despido, por otra parte, que el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) ha declarado improcedente.
Según explicó Busto, el informe recoge que el agente se dirigía ese día a «realizar un servicio», siguiendo órdenes de su superior, después de que un vecino de Castiello de la Marina alertase de que había una persona sospechosa en un coche. Según el citado informe, fue durante el trayecto cuando constató la presencia del coche del guarda del coto y, al regreso del servicio, el policía apunta que seguía en su domicilio. De hecho, el propio agente y socio de la agrupación de cazadores declaró como testigo en el juicio por el despido del guarda. En la sentencia que declara improcedente el despido del guarda se recoge que el agente «había acudido a las inmediaciones del domicilio del trabajador y visto cómo éste llegaba a la casa a bordo de un coche, cómo entraba en la vivienda, apagaba las luces y permanecía allí al menos durante los 20 minutos que él mismo había estado vigilante». Por su parte, el trabajador defendió que había acudido al domicilio para cambiar el coche averiado por una moto, según el fallo. Además, se señala que el agente, «con indudable interés en el desenvolverse del trabajador dada su condición de socio de "El Portal", quiso dar por sentado que la estancia del guarda en su domicilio había llegado más allá de los 20 minutos en que él le había observado, ya que habiendo regresado al lugar a las diez horas el vehículo seguía en el mismo sitio».
El juez de la Sala de lo social del TSJA concluyó que, pese al dato, no había pruebas de que el guarda estuviera en su casa sin acudir a su trabajo durante diez horas, por lo que declaró el despido improcedente. Además, condenó a la asociación de cazadores a readmitirle o indemnizarle con 33.894 euros.
El regidor maliayés, Manuel Busto, señaló ayer que a la vista del informe de la Policía Local, que ha investigado si el agente desarrolló actividades que no corresponden a su cargo, no se observa ninguna falta. Busto advirtió, no obstante, que se hará un seguimiento.