Lugones (Siero),
Franco TORRE
Un grupo de petanquistas de Lugones encontró en la tarde del sábado, en pleno juego, un champiñón gigante en las cercanías de la pista de la calle Somiedo. El espectacular hongo, de un peso superior a los tres kilogramos, crecía junto a un roble situado en las cercanías de frecuentan los petanquistas, quienes no ocultaron su asombro.
Ángel Rodríguez narra el hallazgo del hongo: «Lo vimos al atardecer, cuando llegamos a jugar. Al principio no sabíamos qué era, pero al acercarnos nos dimos cuenta que era un champiñón». Junto a Ángel Rodríguez se encontraba José Antonio Gutiérrez, quien explica que, pese a que acuden junto a sus amigos a jugar a la petanca prácticamente a diario, no se habían percatado del espectacular ejemplar hasta la tarde del sábado. «Nos llevamos una gran sorpresa cuando lo vimos».
El hongo causó sensación entre los numerosos petanquistas que se dieron cita en la calle Somiedo ese día. «¡Parece una calabaza!» exclamaba una mujer, impresionada por el tamaño del hongo.
Y para salir de dudas, mejor recurrir a expertos. «La seta es la Langermannia gigantea, conocida como "Beijín gigante"», explica Juan Rodríguez Díaz, de la Asociación Micológica de Pañeda, tras ser consultado por este periódico. Según explica Rodríguez, el hongo «es comestible cuando la gleba está blanca, o sea, cuando la seta luce este color por dentro».
De hecho, es bastante habitual que, debido a su tamaño, los aficionados corten unas rodajas de la gleba, sin arrancar la seta del suelo, para comerlas. Además de su sabor, la «Beijín» gigante destaca por tener propiedades medicinales, funcionando como desinfectante y antiinflamatorio, y también se usa en farmacología como hemostático.
Este tipo de hongo, del que se han recogido ejemplares de hasta 25 kilos, aparece sobre hierba en campos, prados y jardines, y prolifera en verano y otoño. Según apunta Rodríguez, se han encontrado diversos ejemplares de esta seta en la región durante las últimas semanas.