JOSÉ A. ORDÓÑEZ
Al paso que vamos acabaremos pagando por ir de romerías, si es que sobreviven, por obra y gracia de esta Sociedad General de Autores de España (SGAE), que lo mismo intenta cobrar una sustanciosa comisión por un recital benéfico que reclama más de 7.000 euros a un concejo como Cabranes -que apenas llega al millar de habitantes y tiene una de las poblaciones más envejecidas de toda Europa- por las gaitas de la procesión del patrón o por el pasodoble de la «multitudinaria» verbena. Tal parece, aunque no sea así, que los responsables e integrantes de esta honorable sociedad (de autores) no saben lo que es una fiesta en un pueblo de Cabranes o de cualquier otro pequeño concejo rural. No hay grandes chiringuitos, ni espectáculos internacionales. Nadie se enriquece y el dinero que más se mueve suele ser el que palman la heroica comisión organizadora o el Consistorio con tal de que los vecinos se marquen un baile una vez al año, que también se lo merecen. ¿O no, señores de la SGAE?