Pola de Siero,
Manuel NOVAL MORO
«Estamos todos muy consternados». La mujer del empresario ganadero de origen poleso Tomás Huergo, de 71 años, fallecido el pasado martes en su casa de Puebla (México) tras recibir un disparo de unos asaltantes, expresó ayer a LA NUEVA ESPAÑA, en conversación telefónica, el dolor de la familia por el suceso.
Dolores Cue señaló que se trata para toda la familia de «un impacto terrible», porque aunque en la ciudad mexicana se vive una inseguridad bastante alta, «nunca crees que va a llegarte a ti». Su mujer asegura que el empresario «tenía un gran amor a la Pola, era un gran poleso, quería a la Pola tremendamente». De hecho, cualquiera que visitase su casa en Puebla podía dar fe de su vocación de llevar Asturias y la Pola al otro lado del Atlántico. Allí se hizo construir un hórreo basándose en los planos de un ejemplar de Villaviciosa, y era habitual que la familia organizara comidas. «Le encantaba la comida de la Pola, en casa hacíamos fabada o pote asturiano y hasta nos vestíamos de asturianos, e invitábamos a todos los de la Pola que estaban en México». Allí celebraban, en la distancia, las fiestas más importantes de la Pola.
A Dolores Cue le gustaría, por ello, que en su tiera natal «lo recuerden como un poleso que se entregó a la Pola en cuerpo y alma». Y así parece que será, porque la hermana del fallecido, Loti Huergo, estuvo durante todo el día de ayer recibiendo visitas de polesos que querían mostrarle sus condolencias desde que trascendió la muerte del empresario afincado en México. Según sus allegados, la mujer «no tenía consuelo».
Tomás Huergo había sido presidente de la Mesa Directiva de la Sociedad Española de Beneficencia de Puebla, desde donde ayudó con un gran desinterés a todos los españoles que acudían allí.
Y además de llevar la Pola en el corazón ejercía en su propia tierra. Todos los años acudía sin falta a pasar una buena temporada en su pueblo, donde era muy querido por los amigos que conservaba desde que, hace treinta años, se había ido a México. Todos lo recuerdan como un hombre atento y cariñoso. También su familia polesa ha recibido un duro golpe con su muerte, ya que no era un pariente lejano al que veían de vez en cuando, sino una persona con la que tenían una relación muy estrecha.
Tomás Huergo estuvo en la Pola para la última fiesta de Les Comadres, y posteriormente volvió por el verano, y se quedó hasta principios del pasado mes de octubre. Según sus familiares, tenía intención de regresar a la Pola el año que viene para celebrar la fiesta de los Güevos Pintos, una de las más arraigadas en el concejo.
El cuerpo de Huergo fue incinerado ayer por la mañana, y por la tarde se celebró un funeral y se enterraron sus cenizas. La iglesia parroquial de Pola de Siero celebrará el mes que viene un funeral en su honor.
El crimen ocurrió el martes a la una de la tarde, cuando Tomás Huergo regresaba de una entidad bancaria. El empresario trataba de abrir la puerta de su casa cuando lo abordaron varios hombres que habían aparecido en un vehículo, y uno de ellos le dio un disparo en el vientre.
Los servicios de emergencias acudieron en su ayuda y lo trasladaron al hospital, donde entró en estado de shock y con una hemorragia grave en el abdomen, que hizo inútiles los intentos de salvarle la vida. A las tres menos veinte de la tarde se certificaba su muerte.