VICENTE A. MONTES ÁLVAREZ
En la sección «Tribuna» de este periódico el día 20 don Olayo E. González Soler, fiscal del Tribunal de Cuentas, explicaba con meridiana claridad el porqué de la inculpación de los dos últimos alcaldes de Siero en los pagos ilegales al personal del Ayuntamiento. Hay, no obstante, un matiz de responsabilidad en ambos casos. El anterior alcalde no recibió las mismas advertencias de ilegalidad que al actual se le hicieron y no dispuso del tiempo necesario de reacción para hacer la involución oportuna. El actual no reaccionó hasta que asomó el lobo sus orejas, y hasta entonces sacó jugo político de su aparente y pertinaz terquedad en el asunto. Lo de las devoluciones de los empleados fue una decisión al margen del Tribunal de Cuentas. Éste sólo exige que el dinero sea devuelto, e indica quién o quiénes tienen la responsabilidad. En otro orden de cosas, y como récord de teatralidad, está la bravuconería de dimitir si se es culpable. Si se es inocente, ¿por qué actuar para la devolución por los empleados? No es necesario que a alguien le consideren culpable cuando uno mismo, con sus enredos, así se declara.