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HEMEROTECA » EL TIEMPO » |
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Pola de Siero,
Manuel NOVAL MORO
La familia de Tomás Huergo, el empresario de origen poleso asesinado de un disparo en Puebla (México) esta semana, ha descubierto una luz en el fondo de la tragedia. Todos se han dado cuenta, a raíz del desgraciado suceso, de que la vida de Huergo ha dejado mucha huella, por el cariño a espuertas y las numerosas pruebas de amistad que la gente ha manifestado. Todo eso han descubierto estos días, desde que el empresario fue asaltado a la puerta de su casa en Puebla por varios hombres con la idea de robarle. Le dispararon y lo dejaron tendido en la calle.
Tomás Huergo nació el 5 de marzo de 1934 en Pola de Siero. En esta villa pasó su infancia, su adolescencia y su primera juventud, algo que lo dejaría marcado para siempre. Contaba dieciocho años cuando decidió emigrar a México en busca de una nueva vida, que no tardaría en encontrar. Cuando se fue todos los de su generación lo conocían como «Tomasín», ya que no era el único Tomás Huergo que había en la Pola.
Su padre, que fuera director del desaparecido Banco de Siero, se llamaba también Tomás. Tomasín tenía unos familiares en la ciudad mexicana de Puebla que lo animaron a viajar al otro lado del Atlántico, y así lo hizo. Desde el principio trabajó para la empresa Casa Rugarcía en varios departamentos; en su última etapa, dedicado a la comercialización de vidrio.
En 1963 se casó con Dolores Cue, y con ella tuvo tres hijos, uno de los cuales, tristemente, murió en un accidente aéreo hace ahora 12 años. En 1993 asumió la presidencia de la Mesa Directiva de la Sociedad Española de Beneficencia de Puebla, una organización desde la que ayudaría a muchos españoles. Todos aquellos que necesitaban ayuda de algún tipo acudían a él y siempre obtenían respuesta.
En el año 1997 dejó este cargo y también se retiró de la empresa, para pasar a dedicarse a tiempo completo a su rancho, donde tenía cerca de 100 vacas lecheras. Su hija Lucía cree que las vacas, la ganadería, eran otra forma de estar vinculado a su tierra de origen. «Por eso las tenía, para estar cerca de Asturias», asegura.
Porque la Pola y Asturias estaban siempre presentes en su vida, y, de hecho, se hizo construir un hórreo en el jardín de su casa, basado en una edificación de Villaviciosa, donde celebraba muy a menudo fiestas asturianas.
Según explica Lucía Huergo, en la casa de Puebla se celebraron durante años Les Comadres, la popular fiesta de la Pola. Tomás Huergo reunía allí a todos los polesos que vivían en la zona, y juntos compartían el bollu preñáu y otros productos típicos de la fiesta local.
Asturias ha estado siempre muy presente en su casa mexicana. Él acostumbraba a viajar cada año al otro lado del Atlántico para pisar su añorada tierra y volver a hablar con su familia y sus amigos de toda la vida.
Este año no fue una excepción. Estuvo en Pola de Siero durante los meses de verano, y regresó a México a finales de septiembre. A estas alturas de su vida ya tenía el corazón en ambos lados. En Pola de Siero, porque esta localidad representaba para él el recuerdo y la recuperación posterior de unos años fundamentales en su vida. En México tenía a su familia, a su mujer y sus hijos, que se habían convertido en una razón más que suficiente, por encima del amor a Asturias, para quedarse a vivir en América.
Tras su muerte ha quedado constancia, sobradamente, de la intensidad con que vivió sus dos pasiones. Si bien es cierto que tras la muerte de una persona suelen ser siempre mínimas las críticas y mayoritarios los elogios, ya sean sinceros o no, en pocos casos como éste ha habido tanta unanimidad respecto a los elogios, y tanta sinceridad en las manifestaciones. Y así ha querido la gente hacerlo notar en uno y otro lugar.
La familia de la Pola ha estado recibiendo constantemente visitas y llamadas de condolencia desde que trascendió la muerte del empresario. Y fueron muchas las llamadas a México que hicieron llegar a la familia del fallecido la idea de que no estaba sola en este trance.
Tomás Huergo fue incinerado en Puebla el jueves. Allí recibió el último adiós de su familia y sus amigos mexicanos. En Pola de Siero se celebrará próximamente un funeral en su honor para que sus familiares y amigos de este lado se puedan despedir de él. El empresario poleso decidió irse de Asturias muy joven, y no tardaría en elegir que haría su vida en México, porque allí había encontrado lo que necesitaba, pero en ningún momento dejó de mirar a sus orígenes, y gracias a ello ha conseguido dejar huella en dos puntos distantes miles de kilómetros.
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