CELSO PEYROUX
Fue como una premonición escribiendo, hace unas semanas, sobre la figura del «cronista del pueblo». Bien es verdad que el brillante trabajo de Belén G. Collado sobre la época medieval quirosana y muchas otras cosas va más allá de la labor del cronista. Pero es que con apuntes interdisciplinares, estudios, trabajos de campo, eventos, relatos, anecdotario... se escribe la Historia de los pueblos, que es, en suma, la labor pausada y poco apreciada del cronista. A las tierras de Dios y de Bernardo, es decir, Quirós le faltaba un libro como el presentado el pasado lunes en el Club Prensa. El concejo tenía toda la enjundia para estar en lo más alto y sus casi quinientas páginas y decenas de imágenes son los documentos vivos del pasado y un preciado legado para los que vienen: pobladores, megalitos, vías de comunicación, «villae», castillos, torres, palacios, iglesias, molinos, la organización social de pueblos y aldeas... Las tierras quirosanas ya tienen a su historiadora. Para estos valles, Roberto F. Osorio sería un magnífico «cronista del pueblo». Virgilio lo decía: «Labor omnia vincit improbus».