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Lieres (Siero),
Franco TORRE
Lieres no olvida sus raíces mineras. La localidad sierense, cuya historia está marcada por el asentamiento de la empresa minera Solvay en 1903, celebró la festividad de Santa Bárbara ofreciendo un homenaje a diez antiguos empleados de la sociedad belga, todos ellos mayores de 78 años, en el Casino. El emotivo acto contó con la presencia del presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, y de los alcaldes de Siero, Juan José Corrales; Nava, Claudio Escobio, y Cabranes, Alejandro Vega. También acudió la teniente de alcalde de Sariego, Susana Palacio, en representación de su Ayuntamiento.
Por primera vez desde que se realiza este homenaje, que llegó ayer a su séptima edición, la sociedad organizadora, la Asociación de Vecinos y Amigos de Lieres (AVAL), reconoció la vinculación de la mujer a la minería, premiando a María Dolores Cueto y María del Carmen Camino. Cueto, de 83 años, fue durante 37 años lavandera en Solvay, aunque no recibió en su día la medalla a sus 25 años de labor por haber estado los primeros de eventual. Por su parte, Camino, de 82, se jubiló en 1989 tras 29 años como cocinera en la compañía.
Además de estas dos mujeres, AVAL también homenajeó a José Aladino González, Salustiano Estrada, Rafael Parajón, Laudino Montes, Roberto Rozada, Isidro Juan Fal, Benjamín Castaño y José Luis Ceñal.
Asimismo, la asociación invitó a otros tres antiguos mineros que trabajaron fuera de Lieres. El primero, el naveto Lucinio Quidiello, que el día 11 cumple 83 años, trabajó 42 años en Solvay, primero como picador y después en el taller mecánico. Por su parte, el saregano Sandalio Sánchez, de 83 años, trabajó como embarcador durante 37 años, también para Solvay. Por último, el mierense Enrique Prado, llamado «Cartucho» por su pericia como artillero, comenzó a trabajar en la mina de La Camocha en 1942, para pasar en 1950 a la mina de Viñón, en Cabranes, donde se jubiló en 1966. Por último, AVAL nombró a la «abuela de Lieres» 2009, un reconocimiento que recayó en Ramina Pacho Cueto, nacida en Corujedo el 15 de octubre de 1915. Hija del terrateniente Antón «el de Casimirón», Ramina Pacho se casó en 1952 con el poleso Rafael Cuesta, con el que tuvo tres hijos, y juntos regentaron durante varios años un negocio de matanza y despiece de cerdos. Jubilados hace ya varios años, el matrimonio reside aún hoy en su casa de Corujedo, ubicada en las proximidades de la vivienda en la que nació, hace ya 94 años, Ramina Pacho.
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