Pola de Siero,
Franco TORRE
Los polesos no comparten la propuesta de la Sociedad de Festejos de reubicar las atracciones, puestos y orquestas de las fiestas del Carmín en La Tejera para sacarlos del centro de la villa. Los vecinos consultados por LA NUEVA ESPAÑA comprenden los motivos expuestos por la entidad, cuyo presidente, Manuel Freije, aludió a las molestias que sufren los residentes en las calles donde se instala el ferial, aunque no comparten la idea de que esta reubicación pueda servir para revitalizar los festejos.
«A mí no me parece bien», señala Germán Hevia. «Se lo están llevando todo para afuera», argumenta Hevia, quien recuerda decisiones similares en otros festejos locales: «Ya pasó algo similar con las fiestas de La Isla, y no sirvió para revitalizar nada».
Para el poleso, en caso de producirse el traslado, los perjuicios para vecinos, hosteleros y los propios feriantes serán mayores que los beneficios. «¿Quién va a llevar a los niños hasta allí? La Tejera queda muy lejos».
Una opinión similar es la de Tamara Canteli, que tampoco cree que el traslado sirva para revitalizar las fiestas. «Me parece muy mal que se estén planteando algo así. Las fiestas deben celebrarse donde siempre». Además de rechazar un hipotético traslado, la joven tampoco está de acuerdo con la alternativa que propone la Sociedad de Festejos. «El aparcamiento de La Tejera no es buen sitio para poner los carruseles de los niños: es muy oscuro y pueden darse situaciones desagradables».
Por su parte, Cristina Nachón también rechaza el traslado a La Tejera, aunque matiza que no se trata tanto del lugar como de la intención de concentrar las atracciones. «No deben llevar allí ni los "caballitos" ni nada», señala la joven, quien añade que «no pueden meter en el mismo recinto a las orquestas y las atracciones infantiles». Para Nachón, esta situación puede derivar en el abandono de las fiestas por parte de los más pequeños. «No creo que a los padres les guste que los niños estén jugando al lado de chavales haciendo botellón».
No obstante, también hay quien trata de mirar el asunto con una cierta distancia. Es el caso de José Manuel Rodríguez, que evita pronunciarse sobre la conveniencia o no del traslado, aunque ve pocas probabilidades de éxito a la iniciativa. «Creo que sería un fracaso», resume Rodríguez. A su juicio, la distancia entre el centro y La Tejera juega en contra de esta iniciativa. «Es verdad que habría más espacio y se limitarían ruidos, pero no creo que la gente de Pola se desplazase hasta allí». Como opción alternativa, Rodríguez baraja trasladar sólo las atracciones. «Lo único que podría plantearse sería llevar los carruseles, pero tampoco estoy seguro de que los críos quisiesen ir hasta allí».
Pese a que el rechazo al traslado parece mayoritario, también hay personas que apoyan la propuesta, especialmente en las calles afectadas. «Yo vivo en Les Campes y sufrí durante años a los feriantes, y si les decías que bajaran la música la ponían aún más alta», señala una vecina de edad avanzada, quien prefiere mantenerse al margen, acudiendo incluso al refranero para explicar su postura: «Pueblo pequeño, infierno grande».
«Se lo están llevando todo para fuera. A ver quién va hasta La Tejera»
<Germán Hevia>
«Las fiestas deben celebrarse donde siempre, y La Tejera no es buen sitio»
<Tamara Canteli>
«No me gustaría que los niños jugasen al lado de chavales haciendo botellón»
<Cristina Nachón>
«Creo que el traslado, en caso de producirse, sería un completo fracaso»
<José Manuel Rodríguez>