FRANCO TORRE
La película «Week-end», de Jean-Luc Godard, tiene un larguísimo travelling lateral en el que se muestra un interminable atasco de tráfico. Hay coches de lujo y utilitarios. Coches averiados, coches volcados, e incluso un coche estampado contra un árbol. Buena parte de los conductores tiran de bocina tratando de apresurar a los que van delante, aunque la mayoría se lo toma con filosofía: un chico y un anciano juegan a la pelota desde sus respectivos coches, un grupo de amigos se ponen a merendar a la sombra de un árbol, e incluso una pareja se planta en medio de la calzada para jugar al ajedrez... Recordaba todas estas escenas el sábado, cuando intentaba entrar en el centro comercial de Paredes precedido por una interminable procesión de vehículos. Nosotros, que somos mucho menos civilizados que los franceses, somos incapaces de tomarnos con esa pachorra un atasco semejante. No sé quién diseñó ese infernal acceso al centro comercial, pero me gustaría que alguien pusiese fin a este «remake».