CELSO PEYROUX
Hace dos meses la alcaldesa de Teverga -de cuyo nombre no quiero acordarme- se rasgaba las vestiduras «muy indignada» porque el Ministerio de Vivienda le retiraba la ayuda para la restauración de la colegiata (monumento nacional y edificio emblemático de la región por méritos de sus luces y sombras, piedra e historia). Se derrochó dinero a caudales en obras que se están pudriendo; La Madrada, sin ir más lejos, es un ejemplo vivo y medio muerto. Se caerá lo que fue una noble casa de labranza pero la regidora no dará su brazo a torcer. Antes sus piedras y vigas por el suelo que concederlo -como hace el Ayuntamiento de Morcín para un centro literario europeo- a un fórum cultural y social, «Tebrigam Diligentes» (los que amamos a Teverga) con el fin de instalar un centro de estudios para la comarca. A algunos dirigentes políticos nos les gusta que el pueblo tenga información porque da alas para reivindicar. Desde hace poco, una persona guía a los visitantes por la colegiata. Bien está. Pero mejor informar del estado lamentable en que se encuentra.