JUAN A. LÁZARO
Aunque en Pravia tienen cuervos que van en piragua, en el bajo Nalón estas embarcaciones no generan tanta polémica como en los ríos asturianos más orientales. Emular a los colosos remeros que el primer sábado de agosto bajan de Arriondas a Ribadesella empuja a muchos foriatos y astures a tirarse aguas abajo por el Sella hasta Llovio. La cosa cuando el caudal baja y las temperaturas suben se va complicando, y los atascos fluviales nos recuerdan tiempos pretéritos en la rotonda de Soto del Barco (predecesora de la de Muros). He visto escenas en el Sella difícilmente calificables, en pozos aguas abajo de Triongo o en el Picu la Vieya. Intentando pescar en el bajo Nalón (en el sentido estrictamente fluvial) pocas veces he visto alguna piragua (canoa, en este caso), y cuando las veía iban en pequeños grupos, perfectamente ordenados y pertrechados. Me llama la atención el escaso aprovechamiento que de este tipo de actividades se hace en la zona, mientras que en el Sella y actualmente en el Cares-Deva la situación roza el absurdo.