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M. N. MORO F. TORRE Noreña, Franco TORRE
La decisión de la fiscalía de Medio Ambiente de archivar la denuncia presentada por un vecino de Noreña contra el Ayuntamiento de la Villa Condal y el Principado por una presunta pasividad en la eliminación de los malos olores, ha supuesto el último capítulo, hasta la fecha, de la intensa polémica que desde hace varios años sacude a la localidad chacinera. Una polémica que, lejos de cerrarse, se aviva con cada nueva revelación.
Los malos olores, procedentes del polígono de La Barreda, afectan desde hace dos décadas a unos 7.000 vecinos de Noreña y localidades adyacentes como Argüelles, en Siero. No obstante, diversas circunstancias han impedido que se haya aclarado hasta la fecha el origen de estos olores, pese a que hay unanimidad en vincularlos a las actividades de las cárnicas y las chacineras asentadas en el polígono.
En el bienio 1999-2000 ya hubo una primera acción legal contra una de esas empresas, denunciada por Andecha Astur ante la propia fiscalía de Medio Ambiente. Tras comprobarse que esa empresa vertía fluidos al río Noreña de manera ilegal, se le impusieron sendas multas, por un importe conjunto superior a los 12 millones de las antiguas pesetas, y se la conminó a modificar la gestión de residuos. Tras esta sentencia, la polémica pareció disiparse durante varios años, hasta que a principios de 2007 la Asociación de Vecinos de Argüelles solicitó a los ayuntamientos de Siero y Noreña una reunión a tres bandas para tratar de encontrar una solución al problema. El primer encuentro de la llamada «mesa de los malos olores» se celebró el 25 de enero de 2007 en la Escuela de la Carne de Noreña, y en él se decidió solicitar el apoyo de la Consejería de Medio Ambiente.
Entre el 3 de abril y el 21 de mayo de ese año, los técnicos de la Consejería realizaron varias inspecciones a cinco empresas asentadas en La Barreda, tras las cuales la Consejería de Medio Ambiente emitió un primer informe en el que se propusieron una serie de medidas correctoras a dos empresas. No obstante, en el informe se elude comentar la situación de una tercera empresa, cuyas actividades son de competencia autonómica al estar tramitando la Autorización Ambiental Integrada. Esta circunstancia y la decisión del Ayuntamiento de Noreña de no mostrar los informes a los vecinos de Argüelles supusieron el primer punto de fricción dentro de la mesa.
Pese a todo, las reuniones continuaron celebrándose periódicamente. En septiembre de 2008, la portavoz de los vecinos de Argüelles, Loli Prendes, anunció una manifestación por las calles de Noreña coincidiendo con las fiestas del Ecce Homo. Finalmente, el alcalde de la localidad, César Movilla, disuadió a los vecinos tras mostrarles los últimos trámites en una reunión. No obstante, los vecinos de Argüelles se movilizaron el 31 de octubre, al considerar que las promesas no se habían cumplido.
Esta primera manifestación supuso el fin de la «mesa de los malos olores», aunque el mayor enfrentamiento estaba por llegar. El 25 de abril de 2009, coincidiendo con el día de San Marcos, fiesta local en Noreña, los vecinos de Argüelles volvieron a tomar las calles. Curiosamente, la Consejería de Medio Ambiente había concluido apenas un mes antes una segunda serie de inspecciones. Entre el 2 de febrero y el 17 de marzo, los técnicos del Servicio de Gestión Ambiental volvieron a visitar a las cinco empresas antes inspeccionadas, y ampliaron el cerco a otras dos sin relación con la industrian agroalimentaria. En estas inspecciones se puso de manifiesto que una de las empresas a la que se le habían requerido medidas correctoras aún no las había completado.
En el mes de junio, la concejala de Urbanismo de Noreña, Valentina Valdés, dio otra vuelta de tuerca al asunto al presentar su «plan de prevención de olores indeseables en el valle del Noreña. El proyecto, que preveía implicar a la Guardia Civil, la Policía Local y los vecinos afectados en el seguimiento de los olores, fue aprobado en un Pleno extraordinario el 16 de junio.
El plan de Valentina Valdés se puso en marcha a principios de noviembre. A la espera de conocer los primeros resultados, este plan es ahora mismo la gran esperanza de los 7.000 afectados por los olores.
Cronología:
25 de enero de 2007.
Se crea la «mesa de los malos olores». Se pide ayuda a la Consejería de Medio Ambiente.
3 de abril de 2007.
Los técnicos de la Consejería inician una serie de inspecciones a varias empresas del polígono de La Barreda. Se insta a dos empresas a ejecutar medidas correctoras.
31 de octubre de 2008.
Los vecinos de Argüelles se manifiestan en Noreña por la persistencia de los olores. Se disuelve la «mesa de los malos olores».
2 de febrero de 2009.
Los técnicos de la Consejería de Medio Ambiente inician una segunda campaña de inspecciones, y constatan que una de las empresas requeridas dos años antes aún no había ejecutado las medidas correctoras.
25 de abril de 2009.
Segunda manifestación de los vecinos de Argüelles por las calles de Noreña, en este caso coincidiendo con las fiestas del Picadillo.
15 de junio de 2009.
El Pleno de Noreña aprueba el plan de seguimiento de olores propuesto por Urbanismo.
Noreña, Franco TORRE
La decisión del fiscal de archivar la denuncia ha sido acogida de manera muy distinta por la presidenta de la Asociación de Vecinos de Argüelles (Siero), Loli Prendes, y por el regidor noreñense, César Movilla (PSOE), figuras principales en la perenne polémica por los malos olores. Tras conocer la decisión del fiscal, Loli Prendes señaló a este periódico que la entiende como «una decisión política», al tiempo que la vinculó a otra acción similar de hace una década. «Cuando denunciaron a una empresa por vertidos, el fiscal también lo archivó en un primer momento, y luego se demostró que esos vertidos existían». A juicio de Loli Prendes, esta decisión es «indignante», ya que considera que «el Ayuntamiento y la Consejería saben de donde vienen los olores, pero no actúan, o no lo hacen con la suficiente firmeza, para acabar con ellos».
Por su parte, César Movilla señaló que desde el Ayuntamiento están actuando «correctamente» y que no esperaban otra resolución. No obstante, Movilla lamentó que la denuncia partiese de un vecino de Noreña, aunque confió en que la decisión del fiscal sirva para eliminar las sospechas sobre la actuación municipal. Asimismo, el regidor noreñense señaló que «los olores ya se han erradicado en gran medida» gracias a las medidas correctoras propuestas desde la Consejería de Medio Ambiente.
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