REPRODUCCIÓN DE LORENA VALDÉS REPRODUCCIÓN DE LORENA VALDÉS
Grado,
Lorena VALDÉS
Durante años los moscones han tenido que conformarse con ver «El Capitolio», la casa de indianos más popular de Grado, desde la verja. Sólo unos privilegiados conocían los interiores de este palacete ubicado en la calle Eulogio Díaz Miranda, al lado del parque Manuel Pedregal, y construida por el emigrante Manuel Velázquez. Sin embargo y gracias al libro de fotografías «Un viaje en el tiempo» que el asturiano Alejandro Braña presentó estos días en el II Salón del Libro Asturiano de Grado, la vivienda abre sus puertas de par en par para mostrar todo su esplendor, al igual que otras muchas casas de indianos asturianas.
Si en las casas rurales asturianas los espacios son reducidos y se basan en criterios de utilidad, la casa de indianos tiene como principal característica contar con un gran un número de salones, salitas para recibir, despachos, comedores y vestíbulos en su planta noble. «El Capitolio, obra del arquitecto Juan Miguel de La Guardia, destaca por sus volúmenes, tiene un gran hall de entrada, de exageradas proporciones, que es el primer espacio al que accede el visitante al entrar en la casa. La amplitud y exuberancia espacial de la vivienda manifiestan un nivel económico incomparable dentro del marco local en la que se halla inmersa», explica el fotógrafo.
Otro de los aspectos que más sorprendió al fotógrafo de «El Capitolio» es su perfecto estado de conservación y su gran luminosidad. «La luz invade los espacios interiores de esta casa llena de balcones, ventanas y miradores». La casa de indianos moscona también destaca por su rico repertorio ornamental en techos y paredes. «Se trata de una una decoración figurativa en la que se recogen flores, figuras antropomórficas, heráldica...».
El libro también incluye fotografías de la casona de Castañedo (Grado) Santa Julita. Emilio Martín González del Valle, primer marqués de Vega de Anzo, proyectó la construcción de un hospital asilo pero finalmente el edificio se convirtió en una vivienda privada. «Su biblioteca es una excepción entre las viviendas de los indianos con poca formación y tiempo para dedicar a la lectura», concluye Braña.