JOSÉ A. ORDÓÑEZ
Las citas están sacadas de cualquier declaración de un alcalde del medio rural asturiano al estrenar la más peregrina de las infraestructuras: «Nuestra intención es fijar población». «Con esta inauguración, damos un paso más en nuestro objetivo de contener la sangría demográfica que tanto daños nos ha hecho». No cabe duda de que engordar o mantener el padrón es uno de los grandes retos de la práctica totalidad de concejos, excepción hecha de los pujantes territorios y urbes de la Ciudad Astur. Para lograrlo, está bien que se mejoren los servicios educativos, deportivos o sociales, pero también habría que velar por otras cuestiones que equiparen en lo posible la vida de las gentes de los pueblos a la de las ciudades. Un ejemplo. Vecinos de Bimenes se quejan de que en todo el fin de semana no pasaron máquinas quitanieves ni se echó sal sobre las carreteras del concejo. Tampoco cayó la gran nevada y el concejo yerbatu no está en los Picos de Europa. Así no se fija población. Más bien se espanta.