MARIOLA MENÉNDEZ
Viñón (Cabranes),
Mariola MENÉNDEZ
La iglesia de San Julián Mártir de la localidad cabranesa de Viñón acogió ayer la segunda celebración eucarística en rito hispano mozárabe, después de la primera y buena experiencia del pasado 9 de mayo. Este templo románico volvió a recuperar el rito de los cristianos hasta el Concilio de Burgos, en 1080. El mal tiempo no impidió que ayer se llevase a cabo la misa, cosa que sí ocurrió el pasado 19 de diciembre, cuando tuvo que suspenderse por la nieve. El párroco de Cabranes, Gaspar Muñiz, prevé que la próxima eucaristía mozárabe sea en Gramedo.
Esta misa se realizó en honor de Santa María para conmemorar el nacimiento de Cristo. Al inicio de la celebración, se realizó la veneración de la imagen, donada por el sacerdote a la parroquia. En esta ocasión, la Escolanía de San Salvador volvió a poner voz a los cánticos en latín y melodía mozárabe.
Gaspar Muñiz destaca la fuerza de los textos, que «hablan del no dolor y sufrimiento durante la Navidad porque tiene que haber alegría porque Cristo nace y se hace hombre. Deben cesar los lamentos». Asimismo, añadió, se ensalza constantemente la virginidad de su madre.
En la misma destaca que el sacerdote oficia mirando hacia el Oriente (por donde nace el sol) y se sienta junto a los fieles, en el primer banco. Otra peculiaridad es que se comulga «bajo las dos especies: el vino y el pan», indica Muñiz. El incienso (perfumado de rosas y traído de Jerusalén) es uno de los grandes protagonistas, ya que «purifica el ambiente, y el humo, al formar la cortina mistérica, impide ver lo que se realiza en el presbiterio», dotándolo de mayor misterio.