Noreña, F. TORRE
De entre todos los retablos adquiridos por los noreñenses en tierras vallisoletanas, destaca por su valor histórico-artístico y su innegable calidad el retablo mayor de la iglesia de San Pedro de Torrelobatón, instalado desde hace sesenta años en la parroquial noreñense. Esta pieza, que costó en su día 60.000 pesetas y que tuvo que ser restaurado tras la adquisición, protagonizó hace tres años y medio una intensa polémica debido a una posible autoría de Juan de Juni.
Tradicionalmente, se consideraba que el retablo había sido realizado por el escultor Adrián Álvarez (1551-1599). No obstante, en 2006 el entonces director del Museo Nacional de Escultura de Valladolid, Jesús Urrea, publicó un artículo en el que atribuía la autoría del retablo a Juan de Juni (1506-1577), adelantando su fecha de realización a 1565. Según Urrea, el retablo estaría originalmente destinado a la iglesia de San Miguel en Valladolid, y los jesuitas lo habría trasladado a Torrelobatón cuando se realizaron unas obras de ampliación del templo. Posteriormente, la Compañía de Jesús habría encargado un nuevo retablo a Álvarez, entregándole el de Juni como parte del pago, y el escultor habría modificado la parte superior añadiendo al santo titular, San Pedro, en la hornacina que hoy ocupa el crucificado.
Las afirmaciones de Urrea, que entre otras cosas multiplicaban el valor del retablo, fueron rechazadas por Jesús Puras, que restauró el retablo noreñense hace diez años. Según Puras, la traza del retablo sería original de Álvarez, y apenas atribuía al taller de Juni algunas de las tallas, que habrían sido reutilizadas. Sea como fuere, ambos expertos coincidieron en señalar la calidad del retablo noreñense.