MARIOLA MENÉNDEZ
Villaviciosa,
Mariola MENÉNDEZ
«La paga de los domingos era siempre para comprar figuras», asegura Nicolás Rodríguez, el coleccionista maliayés que ha aportado casi un centenar de piezas de las doscientas de su propiedad al belén de La Oliva, que se expone hasta el 10 de enero en la Fundación José Cardín y que ya ha superado las 2.000 visitas. Rodríguez estima que se alcanzarán las 4.500 del año pasado, ya que aún quedan días fuertes como el de mañana, Reyes, y el fin de semana.
Nicolás Rodríguez ha ido gestando su muestra desde hace más de veinte años y este joven aún recuerda cómo fue su primer belén, tenía unos 5 años. Asegura que desde entonces ha ido creciendo junto a él. Ahora puede presumir de ser el principal artífice de uno de los belenes más destacables de la región y posiblemente de los más visitados.
En esta maqueta de cinco metros de ancho por nueve de fondo, en la que cada detalle se ha cuidado al máximo, destacan sus piezas. Algunas son obra del reconocido figurinista madrileño José Mayo Lebrija. La mayor parte están realizadas en pasta de madera y en barro. La colección se completa con once figuras de procedencia italiana, articuladas y con movimiento. Su tamaño oscila entre los 5 y los 35 centímetros.
«Las figuras son muy guapas, pero sin un entorno adecuado no hay nada, y eso no lo hay para vender», asegura Nicolás Rodríguez, por lo que este joven maliayés, enamorado de los belenes y de la Semana Santa (es el cofrade mayor de la Cofradía Jesús Nazareno de Villaviciosa), elabora con esmero todo el atrezo de su nacimiento. Eso sí, cuenta con la ayuda de varias personas, como el director de «Maliayo Teatro», Juan Jurado, que ha trasladado con acierto algunas técnicas teatrales.
«Lo que se busca es una buena perspectiva, y está muy lograda», manifiesta Jurado. Agrega que se trata de emular cómo podía ser el Belén de aquellos tiempos que acogió el nacimiento de Jesús, según cuenta la tradición cristiana. Hay tres planos y las construcciones son proporcionales a las figuras.