FRANCO TORRE
El otro día me encontré el agradable rostro de Max von Sydow en una peli de serie B y recordé con nostalgia sus memorables colaboraciones con Ingmar Bergman. Entre ellas, cómo no, ocupa un lugar de privilegio «El séptimo sello», en la que el personaje interpretado por Von Sydow juega contra la Muerte la más famosa partida de ajedrez de la historia. La película acaba con una recreación de «la danza de la muerte», iconografía medieval que habla del carácter igualitario de la muerte: reyes y vasallos, caballeros y damas, mendigos y comerciantes bailan juntos la macabra danza. En pleno siglo XXI, los embotellamientos al centro comercial de Paredes juegan un papel similar: en los accesos, los BMW y los Seat Panda comparten atasco, como lo hacen el empresario y el parado, el alcalde y el tabernero, Pepiño Blanco y mi tía Celes. Pero, ¿a qué tanta cola? ¿Qué aguarda al final del embotellamiento? Yo se lo diré: al fondo espera la Parca, ataviada con un tocado en forma de patata frita.