MARIOLA MENÉNDEZ
Fuentes (Villaviciosa),
La Coordinadora Ecologista de Asturias se opone a que se reanude la actividad extractiva en la cantera de caliza Iris Solapeña, situada en la parroquia de Fuentes (Villaviciosa) y así se lo ha trasladado al Ayuntamiento. Exige al gobierno local que atienda las alegaciones presentadas en lo que respecta al trámite de licencia municipal para que se haga cumplir el reglamento de actividades molestas, insalubres, nocivas y peligrosas.
La Coordinadora hace memoria y recuerda que esta cantera tiene autorización para ser ampliada por su anterior propietario, que traspasó la concesión, desde octubre de 2004. Los ecologistas manifiestan que la empresa que antiguamente explotó el yacimiento «nunca cumplió ninguna de las condiciones impuestas». Así que exigen que para que se retome la actividad en esta zona deben acometerse «las inversiones necesarias para reducir los impactos asociados a las industrias extractivas que ya se les solicitaba hace cinco años y nunca se llevaron a cabo».
Los ecologistas destacan que se trata de una industria que utiliza voladuras en una superficie de 49.700 metros cuadrados. Y añade: «Esas voladuras llevan asociados impactos importantes, cuando es una zona muy humanizada».
Otra cuestión relevante es que en las proximidades se ubica la iglesia de San Salvador de Fuentes, declarada monumento histórico artístico en 1931 y una de las primeras iglesias románicas de Asturias. Consideran que «estaría seriamente amenazada por las vibraciones de la explotación».
La Coordinadora Ecologista enumera varias irregularidades que considera que siguen sin corregirse. Aluden a que el perímetro no está cercado, carece de infraestructuras para tratar las aguas interiores de la explotación y denuncian que no existen canales o cunetas perimetrales que recojan las aguas pluviales y de escorrentía. Añaden que no se han acometido los pertinentes trabajos de restauración de los terrenos explotados y tampoco se ha plantado una pantalla de especies arbóreas.
El concejal de Urbanismo, Rogelio Estrada, esgrime que la reapertura de la cantera constituye una forma de conseguir la restauración paisajística de una zona ya degradada de por sí y que deberá hacerse de forma paralela a su explotación. Esta actuación se completaría con el proyecto de replantar el monte Cubera.
Estrada insiste en que para que la reapertura de la explotación sea posible debe contar con el visto bueno de todas las administraciones, no sólo la local, y un estudio de impacto ambiental favorable en el que también participen organizaciones ecologistas. Incide en que estas actividades están «duramente reglamentadas y controladas».