JOSÉ A. ORDÓÑEZ
Pues ahora resulta que vamos a promocionar nuestros encantos sidreros de la mano de los amigos vascos, algo que parecía poco menos que imposible hace unos cuantos meses, cuando los del PNV todavía estaban en el Gobierno autonómico. Uno de los principales acuerdos de la cumbre celebrada hace unos días por el presidente Vicente y el lendakari Pachi, socialistas ambos dos, es la puesta en marcha de un paquete turístico en torno a las rutas de la sidra de España. Que unir esfuerzos es positivo, sobre todo cuando hay intereses comunes a apenas 300 kilómetros de distancia. La sidra vasca no me gusta. Prefiero la asturiana y la bretona. Si me apuran, hasta la inglesa o la irlandesa. Eso sí, contra lo que ya se ha escuchado en algunos ambientes, defiendo colaboraciones como la que se plantea ahora con los vascos. Ya es hora de superar esa mentalidad de que los de fuera, más listos y más guapos, nos van a comer la tostada. Ya está bien de complejos. Sobran. Y más, los sidreros.