Noreña,
Franco TORRE
En la calle de la Iglesia de Noreña, a escasos metros del templo dedicado a Santa María, se erigen cuatro viviendas unifamiliares, adosadas unas a otras, que destacan en del callejero noreñense por su antigüedad y por su originalidad. Estas viviendas, conocidas como «las casas de los obreros», pasan por ser uno de los últimos vestigios de la industria zapatera en la Villa Condal, aunque, tal y como ha denunciado la junta local del PP, su precario estado actual hace temer por su supervivencia.
La fecha de construcción de las viviendas es incierta. Su promotor fue el doctor Dionisio Cuesta Olay, quien nació en una casona, ya desaparecida, ubicada, asimismo, en la calle de la Iglesia. Cuesta, una de las personalidades más relevantes de la historia de Noreña, nació en la Villa Condal en 1833. Tras cursar sus estudios de Medicina en Madrid, regresó en 1962 a Noreña.
En 1868 el doctor Cuesta Olay fue elegido diputado provincial, cargo que ocupó hasta 1873 y que, entre 1869 y 1871, alternó con la Alcaldía de Noreña. Ese año de 1873, Cuesta fue elegido diputado y se trasladó a Madrid, aunque al año siguiente regresó a Noreña para continuar con su labor como médico, toda vez que el general Manuel Pavía había disuelto las Cortes.
En 1886, el médico noreñense retomó su labor política. Fue diputado provincial hasta 1888 y en 1891 ostentó el cargo de alcalde de Oviedo. Esta labor política tendría continuidad en su hijo José, quien fue alcalde de Oviedo nada menos que en tres ocasiones, en la siguiente centuria. Precisamente, en la ciudad de Oviedo falleció, ya en 1906, el doctor Cuesta Olay, cuyos restos reposan en la Villa Condal.
La construcción de las casas de la calle de la Iglesia se sitúa en algún momento entre el regreso de Cuesta Olay a Noreña tras cursar sus estudios, en 1862, y su fallecimiento. No obstante, su estilo arquitectónico y la decoración de arcos y molduras, en estilo historicista que remite al tardogótico castellano, emparentan este conjunto de viviendas con los historicismos de finales del XIX.
Tal y como señalan algunos estudiosos del concejo, como José Manuel Fanjul, estas casas estarían en principio destinadas a los hijos del médico. No obstante, unos pocos años después de la muerte de Dionisio Cuesta, sus herederos vendieron las casas a Pedro Alonso, quien arrendó las viviendas, a bajo precio, a familias de zapateros. En aquellos años, la otrora pujante industria zapatera vivía sus últimos estertores en la localidad, claudicando ante el empuje de las cárnicas y las fábricas de embutidos que marcaron la economía y la sociedad noreñense durante la siguiente centuria.
Con el paso de los años, tres de las cuatro viviendas habían sido desocupadas. La cuarta había sido arrendada al zapatero «Bartolín» Blanco, cuyas hijas, Fala y Encarna, heredaron la condición de inquilinas. Sin embargo, las hijas del zapatero dejaron recientemente la vivienda, según afirma el PP, tras ser indemnizadas por los propietarios, descendientes de Pedro Alonso.
Esta circunstancia ha motivado que los populares hayan presentado ante el Ayuntamiento una petición para que se intervenga de manera urgente en el conjunto, ante el temor de que, toda vez que ya no hay inquilinos, los propietarios se abstengan de actuar sobre los inmuebles y permitan su ruina.
Asimismo, los populares destacan que el conjunto de las cuatro viviendas está catalogado, como muestra de patrimonio industrial, en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Noreña, actualmente en tramitación, y cuenta con protección estructural.