Pravia,
V. DÍAZ PEÑAS
La mujer agredida en Pravia hace unas semanas después de ser amenazada por una familia gitana tras declarar en un juicio por robo responsabiliza de su ataque a la Delegación del Gobierno y a la Guardia Civil, instituciones a las que pide que expliquen la razón por la que se le retiró la escolta pese a que un juez ordenaba su protección en una sentencia. La praviana rompió ayer su silencio de las últimas semanas y narró su «lamentable situación» con lágrimas en los ojos: «Llegué a pensar que no salía viva de la agresión».
La agredida vive atemorizada desde que sufrió un robo con intimidación en abril. Al poco de denunciar y reconocer a los autores del robo fue declarada testigo protegido. Pasó dos meses y medio sin salir de casa, cambió de aspecto y cuando regresó a su hogar tuvo que soportar notas amenazantes. Era seguida cuando salía e intentaron atacarla por la espalda. A partir de este momento se optó por escoltarla. Sin embargo, esta vigilancia fue retirada poco después del juicio sobre el robo de la tienda.
«En septiembre se dictó sentencia por el robo y el juez decretó que debería seguir vigilada. Sin embargo, la Delegación del Gobierno me retiró la escolta alegando que no había riesgo evidente para mi persona. El 10 de diciembre se desestimó un recurso contra la sentencia que culpaba a los dos jóvenes por el atraco y cinco días después sufrí la agresión», explicó la mujer. Dos desconocidos la esperaron en el primer piso de su edificio y, tras atacarla por la espalda, le propinaron varias patadas y puñetazos y la arrojaron por la escalera. Ayer aseguró no haber visto a las personas que la golpearon.
«A pesar de ser testigo protegido no tenía vigilancia. No entiendo por qué se juega con la vida de las personas y más cuando me amparaba la ley. Exijo una respuesta y protección», señala la praviana con amargura.
La agresión fue destapada por miembros del PP local, que aseguraron haber recibido una carta de la víctima pidiendo ayuda. Las críticas de los populares provocaron la reacción del alcalde praviano, el socialista Antonio de Luis Solar, que recomendó a la mujer que denunciara y renunciara a la vía política. Ayer, la agredida aclaró que su intención no era crear polémicas políticas, sino garantizar su seguridad. «Si acudí al PP fue porque estoy desesperada. En cuanto al Alcalde, no pretendo ofenderle, pero también es cierto que nunca se preocupó por mí», recalcó, antes de agradecer el apoyo que ha recibido de los vecinos desde el inicio de esta pesadilla.
La mujer explicó que después de celebrarse el juicio sufrió un intento de ataque. Entonces hizo lo posible para que se le asignara un escolta. «Con la escolta estuve segura y protegida, pero cuando me la retiraron apenas pude salir de casa. El día después del juicio me volvieron a amenazar, por lo que solicité por escrito la necesidad de contar con escolta. Sin embargo, la respuesta fue negativa. Decían que estaba siendo vigilada, pero algo falló, pues no es lógico que siendo testigo protegido estuviera sin escolta. Lo cierto es que sufrí el ataque y allí nadie apareció para defenderme», puntualizó.
La praviana recordó que la fiscalía ya ha actuado de oficio y que ha interpuesto una denuncia por lo ocurrido. Sin embargo, lamenta que su vigilancia sea nula. «Sigo sin protección y estoy desesperada porque no se me escucha», concluyó.